Los vecinos del tranquilo barrio del Palomar de Monzón se desayunaron ayer con un desagradable suceso. La farmacia Gemma Pascual Lascorz fue atracada por un hombre que intimidó a las auxiliares de farmacia con un cuchillo largo de cocina y consiguió arrebatarles, no sin la oposición de las empleadas, unos 80 euros.
El robo se produjo en torno a las 10.00, cuando la farmacia llevaba abierta una hora. El ladrón aprovechó que en el establecimiento no había clientes. El atracador penetró ocultando su rostro con unas gafas de sol, la capucha de su cazadora y una braga que le cubría prácticamente toda la cara.
Cuando la auxiliar de farmacia Ignacia Mur acudió al mostrador para atenderle, el atracador la agarró violentamente del brazo y sacando el cuchillo de cocina le obligó a que abriera la caja registradora y le diera toda la recaudación.
La auxiliar de farmacia comenzó a gritar y a llamar a su compañera que se encontraba en el laboratorio. Las dos trataron de calmar al agresor ya que éste quería llevarse toda la caja registradora. El ladrón y las empleadas empezaron a forcejear violentamente con brazos y piernas para impedir que el atracador se llevara la caja electrónica. Como consecuencia la caja registradora cayó al suelo, esparciendo todo el dinero de la recaudación y del cambio.
Ante la resistencia que opusieron las empleadas, que le llegaron a lanzar un cubo de basura, el atracador optó por recoger todos los billetes del suelo, y darse rápidamente a la fuga. El atracador consiguió huir por su propio pie y recorrer la calle Jaen, donde se encuentra esta farmacia, corriendo hasta desaparecer por calles aledañas.
«En los seis años que lleva esta farmacia abierta es la primera vez que hemos sido atracadas. No pasé miedo, pero sí que fue un susto y muchos nervios y en la medida que pasan las horas me voy haciendo a la idea», explicaba Ignacia Mur que se enfrentó de forma valiente al agresor.
La Guardia Civil y la Policía Local iniciaron la búsqueda del atracador sin éxito.





