El binefarense Mateo Escuder Mariñoso se ha convertido en el primer altoaragonés nacido en 2010. Su madre María José, de 34 años, daba a luz en el Hospital de Barbastro en la mañana de año nuevo a su segundo hijo. Mateo pesaba 3 kilos y 370 gramos, mide 48´1 centímetros y ayer presentaba un aspecto muy saludable ante la atenta mirada de su madre y su padre Francisco y de los abuelos que celebraban el mejor regalo posible de este nuevo año.
Dice la tradición que tomarse las doce uvas en Nochevieja al compás de las campanadas de las doce de la noche da buena suerte. Y al parecer esta superstición fue efectiva en el caso de María José que junto a su marido disfrutaban de la cena de Nochevieja en casa de unos amigos con su cuadrilla. Tras la última campanada por el nuevo año Mateo pedía ser el primer altoaragonés del año. «Yo no me notaba nada raro hasta que empecé a cenar y me tomé las uvas con las contracciones», explica. No hubo tiempo para brindis con champán ya que Maria José comenzó a romper aguas y rápidamente su marido la trasladó al Hospital de Barbastro. El embarazo salía de cuentas el día 2 por lo que el matrimonio llevaba todo lo necesario para afrontar un posible alumbramiento en su coche. «Una mujer siempre salé de casa con todo lo preparado», explicaba Maria José.
A las doce y media entraban en el Hospital de Barbastro. «Las enfermeras estaban celebrando el año nuevo y les pedí perdón por interrumpir», bromeaba ayer, ya recuperada del parto. Fue la única mujer que entró en el paritorio en la noche del 31 al 1 de enero y de haber ido el parto de una forma natural seguramente hubiera sido el primer nacimiento de Aragón. Pero fue necesaria realizar la cesárea. El parto duró seis horas y a las 6:30 de la mañana Mateo venía al mundo ante la alegría de sus padres. «Fue durillo igual que el primero, pero ya está pasado. Ahora compensa. Ha nacido muy guapo, rubito».
El Hospital de Barbastro aplicaba con Mateo y sus padres las prácticas para humanizar el parto y que le han llevado a conseguir el galardón de «Hospital Amigo de los Niños», concedido por UNICEF y OMS. Estas medidas consisten, entre otras, en evitar las incubadoras y que sean los propios padres los que con su calor corporal aclimaten al niño, así como promocionar la lactancia materna, etc. Así pues nada más nacer y mientras la madre se recuperaba del parto, su padre sostenía sobre su pecho descubierto al bebé para darle calor corporal, piel con piel, una técnica que se denomina «Mamá y papá canguro». Así se evitó que el bebé pasará sus primeras horas de vida en una incubadora y se regularizará su temperatura. «Después de tenerlo el padre, cuando yo me recuperé lo tuve en mi pecho. Es muchísimo mejor así, porque está más cerca de la madre y los partos son más humanizados y no tan medicalizados como eran antes», explica Maria José. «Es una sensación muy bonita y es mejor tenerlo siempre en contacto contigo», apuntaba su padre.
Para este matrimonio binefarense que su hijo haya sido el primer altoaragonés en nacer del año «es un recuerdo muy bonito y algo para contar cuando sea más mayor. Yo no quería ser la primera del año porque no quería ningún protagonismo, pero alrededor nuestro todo el mundo lo decía y al final ha sido el tercero de Aragón pero siempre podremos contar que ha sido el primero del Alto Aragón», comenta su madre.
Su padre prefería «que naciera en enero antes que en diciembre, pero sobre todo queríamos que fuera todo bien, que estuviera sano y que la madre también estuviera bien. A principio no queríamos que estuviéramos con cámaras ni entrevistas pero hemos pensado que sería un buen recuerdo para el niño y para nosotros».
Mateo hará compañía a Daniel, su hermano de cuatro años y medio, que ya lo espera ansioso «Es igual que él», señala su padre. Con ellos dos niños, este joven matrimonio trabajador «se planta, aunque eso nunca se puede decir», señalan.
Se espera a principios de esta semana Maria José y su hijo Mateo ya puedan regresar a su casa en Binéfar con el alta médica.




