Un hombre de 61 años, que responde a las iniciales E.L.V., ha sido imputado por imprudencia como presunto responsable del incendio de Castaneda, que destruyó 1.600 hectáreas de bosque y pastizales en la comarca pirenaica de la Ribagorza.
El juez de Instrucción número uno de Barbastro tomó el jueves declaración como imputado al hombre en las diligencias abiertas por el incendio, tras lo cual dictó su libertad provisional sin fianza, ha informado hoy el Tribunal Superior de Justicia (TSJA).
En una nota, el TSJA señala que tras los informes presentados por la Guardia Civil, el juez citó ayer a declarar en calidad de imputado al hombre, por su posible responsabilidad en un delito de «incendio forestal por imprudencia».
Terminada la declaración, y en la que también estuvo presente el fiscal de Medio Ambiente, el juez dictó auto de libertad provisional sin fianza para el imputado, agrega la nota.
La causa «sigue abierta sin que por el momento haya ninguna persona más imputada y a falta de que se incorporen nuevas pruebas al caso que permitan determinar con mayor rigor el delito y la imprudencia cometida», concluye.
Las primeras investigaciones realizadas por el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil apuntan que la causa del fuego pudieron ser unas brasas arrojadas aún candentes a un huerto próximo a Castanesa, punto que fue identificado el jueves de la semana pasada como el origen del incendio.
El incendio, que pudo ser controlado el miércoles, obligó a desalojar a unos setenta vecinos de catorce núcleos próximos que se vieron amenazados por el fuego.
La imposibilidad de utilizar a pleno rendimiento los medios aéreos en las dos primeras jornadas a causa del viento, y las dificultades orográficas del terreno favoreció la rápida propagación de las llamas a través de superficies boscosas y de pastizales.
En la extinción del incendio tomaron parte unas 300 personas, entre brigadas, fuerzas de seguridad, ejército y voluntarios, así como tres hidroaviones y una decena de helicópteros.



