Instalado el estío en nuestras vidas llegan también algunos ratitos ociosos que se pueden aprovechar para leer mientras uno se seca tras el baño en la piscina, espera la llegada de un medio de transporte hacia algún refrescante lugar o aguarda el sueño en las calurosas noches.
Yo ya he elegido un libro, mi primera ventana veraniega hacia un paisaje distinto al habitual. Su título: «El triángulo D». El autor: Manuel Buil, profesor de Biología y Geología en el IES «Sierra de San Quílez» de Binéfar. La obra, que fue editada en 2010 por el grupo Ajec, constituye la segunda novela del escritor tras «Los sueños del Canciller», que narra en tono humorístico y satírico las aventuras de un héroe galáctico y pronto se reeditará como libro electrónico por la editorial Ajec:
http://lepisma.liblit.com/2006/08/04/manuel-buil-los-suenos-del-canciller-2/
Esta vez Manuel Buil ha construido un nuevo mundo de ciencia ficción donde, en un futuro próximo, se edifica un ascensor espacial para acceder a infinidad de locales creados para ser alquilados con la siguiente propaganda: «Compre un pedazo de cielo».
Mientras, en el Instituto Tecnológico de California, está conectada Doris, «el procesador más inteligente del que se tuviera noticia en el mundo», inseparable de la programadora Mary Triny Merton. La computadora predice en su enésima
comprobación que la descomunal obra de ingeniería, situada a miles de kilómetros del suelo, comienza a ser inestable y se avecina una calamidad…
El libro, que trata de simular el futuro del planeta Tierra, está escrito desde un conocimiento profundo de la realidad tecnológica actual. El vocabulario empleado es riquísimo y está seleccionado con mimo científico. Pero la narración tiene una finalidad claramente literaria: la trama es importante y, también, la forma en la que se nos narra. En «El triángulo D» abundan las metáforas inteligentes («Sus ojos brillaban con el sentimiento de un fondo de pantalla») y las descripciones pormenorizadas, imprescindibles para comprender la nueva realidad que se plantea, sin resultar monótonas. El estilo es ágil y el sentido del humor, empleado muchas veces para bautizar a los personajes o los objetos, no pasa desapercibido al lector, como la enorme sátira social que nos ofrece Manuel Buil en su obra, una de las grandes contribuciones españolas al género de la ciencia ficción. ¡Qué maravilla poder leer la exquisita literatura de un hombre de ciencias!
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