El concurso de cocina popular Gastromuro, organizado por el barbastrense barrio del Entremuro, falló en la noche de ayer un menú redondo y autóctono. Un total de 90 platos, postres y vinos -un número similar al de pasadas ediciones- concurrieron ayer a este certamen. De los cuáles el jurado optó como entrante Bolitas de morcilla crujientes de piruleta al parmesano, de Chelo Puértolas, vencedora el año pasado en postres; como segundo plato unas Bolitas del Somontano a la menta, de Pilar Durán; como postre un Dulce tomate rosa, de Gerardo García. Y todo ello regado con un vino joven Merlot Cabernet, presentado por Rosa Subirá.
El jurado estuvo formado cocineros de los mejores restaurantes de Barbastro, Graus, Aínsa, Huesca y Jaca, Tuhuesca, la asociación de hostelería, representantes de la D.O. Somontano, y los pasteleros de Iris y Güerri, así como autoridades municipales.
El Gastromuro, con sus treinta y tres ediciones, es el concurso más veterano de Aragón. Y uno de los más genuinos ya que se premia no sólo un plato si no un menú completo.
La participación está abierta a todo el mundo pero las bases señalan que los platos deben estar elaborados con productos autóctonos, de ahí que prácticamente la totalidad de participantes sean de Barbastro y de los pueblos del Somontano.
Con este concurso se pretende ensalzar la cocina casera de siempre y valorar los productos de la huerta del Vero así como los afamados vinos del Somontano.
Previamente al fallo del concurso, la asociación de vecinos repartió las sabrosas judías entremuranas elaboradas por el restaurante Sancho Ramírez -mientras el jurado deliberaba- entre los numerosos asistentes que cada año se concentran en la renovada plaza de la Candelera para presenciar este festival de la cocina casera.
Los del Entremuro son los últimos festejos del verano que se celebran en la capital del Somontano así como las últimas fiestas del año de los barrios de la ciudad. Estos tradicionales festejos, que se celebran en honor del santo Cristo de los Milagros, han tenido lugar a lo largo del fin de semana con la misa al patrón en la Catedral, el festival de jotas, el competido y veterano campeonato de guiñote, y el popular desfile de antorchas por las principales calle de la ciudad en la tarde del sábado, en el que los entremuranos desfilaron con su traje característico (camisa blanca, chaleco, boina y alpargatas para ellos y traje regional para ellas). En este marco también se celebró uno de los actos más emotivos, el homenaje que los vecinos del barrio más antiguo de la ciudad ofrecieron al que ha sido su presidente durante una dilatada trayectoria, Luis Montes, que recibió una placa conmemorativa de su sucesor en el cargo Ramón Sánchez.




