Alrededor de 300 vecinos de Barbastro participaron en la décima edición de la Marcha Interbarrios que organizan los distintos barrios de la ciudad cada año para fomentar un sentimiento de unión y convivencia. En este caso, la organización corrió a cargo de los barrios de san Fermín y san Valentín que se encargaron de acondicionar el camino viejo al santuario del Pueyo y de organizar los campeonatos de guiñote, juegos y actuaciones tras la comida de alforja, principal novedad en esta edición. El Ayuntamiento y los barrios decidieron suprimir la comida popular a base de caldereta que se repartía otros años, pero el Consistorio sí repartió el café y el postre. Medida que pudo retraer a parte de los asistentes de otras ediciones, como explicaba el presidente del barrio de san Fermín, Salvador Fierro.
La marcha salió del Centro de Congresos de Barbastro y en santa Bárbara se concentraron los vecinos de este barrio y del de san Juan para emprender juntos la marcha al santuario.
Uno de los participantes fue el alcalde, Antonio Cosculluela, que valoró esta marcha «porque genera unas buenas dinámicas de convivencia. Aquí se ve que los barrios están muy unidos, y hay una buenísima armonía».


