Inma Brau se considera oscense de nacimiento y barbastrense de adopción porque entre “Barbués y Huesca pasé los primeros cuatro años de vida hasta que por motivos laborales, mis padres Agustín y María José, se trasladaron a Barbastro donde he vivido con pequeñas estancias en Monzón donde estaba de maestro mi abuelo Antonio”. Se muestra ufana de sus orígenes “con sangre monegrina y montañesa”, recuerda “la infancia feliz en Barbastro” donde pasó por las aulas de La Merced “tuve maestros muy buenos y encontré compañeras que fueron grandes amigas con el tiempo”.
En su etapa de estudiante “creció” en el colegio Seminario y en el Instituto Hermanos Argensola, se involucró en Cruz Roja durante una década, en tareas de sanitaria, monitora de Juventud y administración. “Mi primer trabajo fue en la rama sanitaria y lo realicé con verdadera vocación entre hospitales de Aragón. Guardo muchos recuerdos, entre los más felices y divertidos de mi vida”. Inma y Anselmo Suñé se casaron y fruto de la feliz unión son sus hijas Marta y Ester.
En la mirada retrospectiva, recuerda “una nueva e inesperada compañera de viaje llamada Esclerosis Múltiple que se cruzó en mi camino con 30 años y me hizo luchar, a diario, para afrontar barreras y metas. Me considero mujer de fuerte carácter, rebelde, tenaz, impulsiva, hiperactiva y tozuda, condiciones suficientes para que este traspiés no se interpusiera en exceso. Lectura, cocina y manualidades me ayudaron mucho porque les dediqué más tiempo del habitual”.
Poco a poco apareció “con fuerza” el belenismo, “afición que comparto con mi marido a quien considero un pilar fundamental en mi vida. De manera que lo comenzó como un juego con las hijas, Marta y Ester, hace más de 25 años, con el belén encima del piano de casa -tradición heredada de antaño- se convirtió en una afición y costumbre que creció por Navidad”.
Recuerda con agrado que “primero con nuestros vecinos, más tarde por el empuje de Satur Arilla que impulsó los primeros belenes en la capilla de Santa Ana, en Plaza del Mercado. La afición en común ha ido en aumento y hoy formamos parte de la Ruta del Belén de Aragón con más de 300 figuras expuestas en el belén de 60 metros y aumenta la familia”. Inma y Anselmo se consideran “matrimonio de carácter abierto y hospitalario que cada año abrimos las puertas del belén a todos”. Este año con interés renovado tras recuperar la “nueva normalidad”.
En casa de Inma y Anselmo, dos años sin belén es demasiado tiempo.



