La bodega Viñas del Vero, que lleva camino de cumplir cuatro décadas y ser uno de los pilares sobre los que se asienta la Denominación de Origen Protegida Somontano, inicia una nueva etapa con la renovación completa de su imagen de marca, un cambio que llega una década después de su último rediseño y que va mucho más allá de una actualización estética. Se trata de un profundo ejercicio de reflexión interna que reafirma la esencia de la bodega y su vínculo con el territorio y sobre todo con el río Vero que baña sus viñedos y da vida a la comarca. “La pura expresión del río Vero” es el lema escogido para esta nueva identidad corporativa que aparecerá en cada botella y en todos sus complementos destinados para la hostelería.
Este concepto nace del origen natural y simbólico de la marca: el río que da nombre a la bodega y que inspira su manera de entender el vino. Como sus aguas, los vinos de Viñas del Vero fluyen libres y auténticos, buscando expresar sin artificios el carácter de cada variedad. Una filosofía basada en la honestidad, el respeto por la tierra, el tiempo y las personas, y en la elaboración de vinos que invitan a disfrutar del momento y a ser uno mismo, como han presentado hoy sus creadores, el estudio de branding Morillas -con más de 60 años de trayectoria internacional-, hoy en una fiesta celebrada en el jardín de la bodega y a la que han acudido autoridades como el alcalde de Barbastro, Fernando Torres, el presidente de la Comarca, Saúl Pérez, el presidente del Consejo Regulador de la DOP Somontano, Francisco Berroy, el presidente de la asociación de hostelería de Huesca, Javier Mas, entre un selecto grupo de hosteleros, clientes, prensa y demás profesionales vinculados con la enología y el enoturismo.
La renovada identidad pone el foco en esa pureza de origen y en la personalidad de su gama de monovarietales, concebidos para reflejar fielmente cada uva y convertir cada botella en una experiencia única.
El nuevo packaging es una de las piezas clave de esta evolución. Su diseño materializa el anclaje al río Vero de forma tangible y distintiva: desde las curvas de la cápsula, pasando por el surco que recorre la botella, hasta atravesar la etiqueta, el río se convierte en protagonista visual y sensorial. Además, la botella incorpora un engraving personalizado, un detalle poco habitual en la categoría que convierte a Viñas del Vero en una marca reconocible y diferencial, no solo dentro de la D.O. Somontano, sino en el panorama vinícola nacional.
“Nuestra filosofía sigue la misma línea con este nuevo branding: elaborar vinos honestos, sin artificios ni ataduras, sacando la pura expresión de cada uva, lo que convierte nuestra gama de monovarietales en vinos únicos. A nivel creativo, el reto era capturar la esencia de Viñas del Vero y convertirla en una experiencia tangible. El punto de partido es el río Vero como metáfora de autenticidad y fluidez para construir una identidad que no solo se ve, sino que se siente y que conecta el origen de la marca con una expresión contemporánea y relevante”, señala Carlos Pérez-Somarriba Herrera, responsable de Iberia & Global Marketing Manager Viñas del Vero.
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Con esta renovación, Viñas del Vero mira al futuro sin perder de vista sus raíces, reforzando una identidad que celebra la autenticidad, la naturaleza y la libertad creativa, y consolidando su compromiso con la elaboración de vinos que son, ante todo, pura expresión de su origen.
Para el gerente y enólogo de Viñas del Vero, José Ferrer, este cambio supone “refrescar la marca sin perder la esencia, pero adaptándonos a la modernidad y lo contemporáneo. No tenemos un problema con el consumidor por la calidad del vino, al contrario, avala nuestros vinos y genera la demanda. Pero también está expectante por novedades y muchas veces no se trata de sacar nuevos vinos, si no hacerles un traje a lo que va fuera de la botella, comunicando algo novedoso y más fresco, tratando reclutar nuevos consumidores”.
Viñas del Vero nace en el corazón enológico del Somontano en 1986 y desde 2008 forma parte del grupo gaditano González Byass. En estas cuatro décadas se ha convertido en líder de ventas de única denominación de origen altoaragonesa con más de cinco millones de botellas de vino vendidas al año, el 70% en mercado nacional. Cultiva variedades tradicionales de la región (Tempranillo, Moristel, Garnacha y Macabeo) así como variedades de procedencia internacional, creando una gama de monovarietales con un carácter único (Gewürztraminer, Chardonnay, Pinot Noir, Syrah, Cabernet Sauvignon y Merlot).




