Ronda Somontano.– ¿Qué significa vivir centrado?
Ejercicio y Bienestar.- Centrarse es lograr conectar con el centro vital y sentir toda la vida desde allí. Cuando una persona logra conectarse con su centro varias veces al día, tantas como necesite, puede decirse que es una persona centrada.
R.S.- ¿Dónde está el centro vital y para qué sirve?
E.B.- Coincide con el centro biomecánico y varía ligeramente según se esté de pie, sentado o tumbado en el suelo. Se puede ubicar en el bajo vientre, a medio camino entre el ombligo y el pubis por delante y en el punto medio del hueso sacro por detrás.
R.S.– ¿Cómo poder localizarlo exactamente?
E.B.– No es necesario localizarlo exactamente, lo que importa es vivir la experiencia de vivirse centrado y para ello basta con colocar las manos cubriendo con ellas el bajo vientre, una al lado de la otra, para contactarlo y sentirlo.
R.S.– ¿Qué hacer una vez se han colocado las manos en el bajo vientre? E.B.- Sentarse por unos minutos en un lugar apacible y tranquilo en donde nada ni nadie pueda interrumpir o molestar. Procurar que el asiento sea duro, si se percibe duro en exceso, colocar una toalla plegada en el asiento. Tratar de que las rodillas estén situadas dos o tres centímetros más bajas que las caderas y que la espalda no necesite apoyarse sobre un respaldo. Percibir los dos isquiones, dos protuberancias óseas de la pelvis ubicadas en la parte media e interna de los glúteos, en contacto con el asiento. Si permanecer en la postura sentada resultase muy incómodo y molesto es preferible extender una manta o dos en el suelo y tumbarse sobre ella en decúbito supino, boca arriba, apaciblemente.
Sentado sobre una silla o sobre un taburete, tratar de prestar atención a la respiración y a las diversas sensaciones que desprende el cuerpo en la cara, en la cabeza, en los isquiones, en la espalda o en las manos, que reposan suavemente sobre las piernas. Sobre el suelo, tratar de sentir las partes del cuerpo que contactan, pero sobre todo sentir la respiración, el flujo de aire que alimenta la vida. Nada más. Percibir y sentir el aire que entra en los pulmones al inhalar y el que sale al exhalar. Observar al cuerpo respirar como si se tratara de un extraño al que se siente respirar por primera vez en la vida. Focalizar toda la atención en la respiración y explorar con atención todas las sensaciones que vayan apareciendo.
R.S.- ¿No existen dificultades para lograrlo?
EB.– Es probable que comiencen a aparecer pensamientos de muy diverso signo. Cada vez que se expulsa el aire también hay que sacar aquellos pensamientos que acaban de aparecer. Algunos insisten una y otra vez haciéndose muy pesados, pero hay que permanecer impasible expulsándolos al exhalar una y mil veces, hasta que no vuelvan en un buen rato, permitiendo que la atención se centre en las propias sensaciones.
R.S.– ¿Durante cuánto tiempo es necesario permanecer así para centrarse?
E.B.– Si se ha logrado atender a la respiración sin distraerse en ningún pensamiento o ruido externo durante unos breves segundos, incluso durante un minuto o más, se ha logrado vivir una experiencia sensitiva centrada. Es así de sencillo. No se necesita hacer ni saber nada más.
R.S.- ¿Qué beneficios reporta lograr centrarse cada día? E.B.– Recuperar la conciencia sensible en el centro vital es una condición necesaria para vivir en bienestar y felicidad. Todas las riquezas y manjares sensitivos de la vida están presentes en cada rincón del cuerpo humano, tan solo hay que prestarle atención para que todas las luces internas se enciendan e iluminen el camino de la vida. No se necesita ninguna clase de estímulos ni sustancias externas al cuerpo para vivir fascinantes experiencias sensitivas de amor al puro gozo de vivir.

