Antonio Latorre debutó en diciembre de 1956 en el Teatro Principal con motivo del programa radiofónico “Operación Pañuelo” de Radio Juventud de Barbastro. En aquella ocasión le acompañó al piano su profesora Conchita Gabás, “la primera que creyó en mis posibilidades” y en la misma función benéfica participó la Orquesta Vancouver, dirigida por Blas Broto, con el vocalista Jesús Labara que después fue autor prolífico con más de 60 textos festivos, escritos en 35 años, entre ellos 18 del Pregón oficial.
A partir de entonces, ha sido el barbastrense que ha actuado en mayor número de salas, teatros, platós, estudios de Radio y Televisión, programas de música y Festivales de la Canción.
Dilatada trayectoria

En su dilatada trayectoria ha conocido a intérpretes de renombre ante los que ejerció, siempre, de “embajador” de Barbastro y de su tierra. A la condición de cantante, se suma la de coleccionista, actor de fotonovela y en discografía más de 200 canciones grabadas, versiones de boleros y otras.
En su trayectoria, ha cantado en orquestas propias y ajenas, “en la gira con Antoñita Moreno durante Festivales de España, en giras sueltas, discotecas y en cruceros de la Cadena Hoteles Hilton por Europa y Oriente. La orquesta y el modelo estaban en función de las circunstancias”. Su paso por el programa televisivo “Salto a la fama” le deparó buenos resultados y contratos importantes.
Por ejemplo, “recuerda que, en el cuarteto formado para actuar durante seis meses en Sala Samba, en Madrid, eché mano de oras del músico barbastrense José María Melendo que trabaja en Ediciones Hispavox. Grabamos varios discos porque uno de los músicos era Pepe Ébano, batería de la Gran Orquesta de TVE y otros dos, los Hermanos Peris eran muy conocidos en la Orquesta Alcatraz”.

“Creador y artífice de la cultura”
La trayectoria artística y profesional se hizo acreedora del reconocimiento de la Casa de los Autores cuya llave simbólica recibió el 22 de junio de 2016. La Sociedad General de Autores y Editores de España (SGAE) le definió como “creador y artífice de la cultura de nuestro tiempo” según consta en el documento firmado por el presidente José Miguel Fernández. Antonio Latorre es, probablemente, el único altoaragonés que ha recibido la llave simbólica de la entidad creada en 1889.
“El registro de la de canciones en la SGAE requiere ciertas exigencias, entre ellas nivel técnico en el doble aspecto, literario y musical. Mis obras están entre las de grandes autores de la música, Carlos Arniches, hermanos Álvarez Quintero, Ruperto Chapí, Tomás Bretón y Amadeo Vives, entre otros y han quedado registradas para la historia” explica.

Años 60 – 70
En la misma línea, “en los años 60-70 hubo una movida floreciente de jóvenes cantautores que venían pegando con ideas brillantes, entre ellos Serrat, Aute, Mari Trini, Cecilia, Alberto Cortez y Víctor Manuel. Para el ingreso en la SGAE se abrieron clases magistrales a quienes las solicitamos, nada menos que con profesores como Rafael de León, Antonio García Padilla -padre de Carmen Sevilla- los maestros Quiroga, Quintero y otros nombres relevantes en la música y literatura española. Se pasaba examen y tras superarlo se podían registrar las obras propias”.
Antonio Latorre ha registrado más de un centenar de obras

“Entre colaborador de letra o música y propias, sin embargo, he cantado miles de canciones entre los repertorios de actuaciones”. En especial “me he movido en el mundo de la canción latina y del bolero donde he manejado repertorios de toda la vida de autores como Agustín Lara y Armando Manzanedo. Son canciones y boleros que se llevan, siempre, en el repertorio. Además, metíamos temas propios”.
Además, ha grabado en muchos formatos, “desde los vinilos con dos y cuatro canciones, casi pertenezco a los discos de pizarra, aunque no llegué a eso. En la época de los casettes tuve uno de los mejores reconocimientos por parte del Cabildo de Las Palmas que me entregó placa y mención de honor por la Canción Canaria, grabado en 1975, con doce temas populares”. En total, “más de 200 canciones en varios formatos”.
Por otra parte, ha sido el promotor de vídeos dedicados a Barbastro desde el estreno de “Barbastro, perla de Aragón” realizado por José María Santolaria con imágenes de Julio Díaz y Antonio Parra. Se estrenó en el Cine Argensola con motivo de las Fiestas de 2001 durante el acto de presentación de las Damas en el que fue mantenedor. A partir de entonces, más de 40 vídeos en ocho años, realizados por Emilio Huguet, entre ellos “A la torre de la catedral”, “A la Virgen de El Pueyo, “Es la jota una oración” y “San Josemaría Escrivá de Balaguer” con música y letra, propias.
Homenaje de despedida
En el acto y homenaje de despedida, presentó el disco “Cantares de Aragón”, editado por el Ayuntamiento y grabado en 2021 con doce pasodobles aragoneses.
Cantares de Aragón

En concreto, “La ronda del rabal”, Sierra de Luna”, “Soy de Aragón”, “Recordando a José Oto”, “Cuando manda el corazón”, “Como la espiga del trigo”, “Si vas a Calatayud”, “Mi copla aragonesa”, “Mi mañica” y “Vamos juntos”. Se completa con dos propios, “Los vinos del Somontano” y “Barbastro, perla de Aragón”. Se grabaron en los Estudios Sound Garden (Madrid) y la composición fotográfica de portada es de Luis Alfonso Arcarazo y Mario Domínguez.
El autor señala que “con esta grabación cumplo un tributo de amor pendiente con Aragón, tierra de mis mayores querencias y fuertes raigambres familiares”. Uno de los diez cantares, “está dedicado a Barbastro, ciudad prodigiosa y entrañable y otro a los Vinos del Somontano que junto al Tomate Rosa con el apellido ilustre de Barbastro son, en la actualidad, nuestros mejores embajadores ante el mundo”. En la misma línea, indica que “esta producción discográfica rubrica 65 años de trayectoria artística con el honor de editarla el Ayuntamiento, distinción que agradezco profundamente con la realización técnica del barbastrense Emilio Huguet”.
El cantante Antonio Latorre se despidió de su larga trayectoria profesional de 65 años durante el acto celebrado en el Auditorio del Centro de Congresos de Barbastro el sábado 29 de octubre, por iniciativa del Área de Cultura del Ayuntamiento ante numeroso público con el denominador común de la gratitud y el sentimiento por su trabajo.





