El guardameta catalán de 23 años de la U.D. Barbastro, Arnau Fábregas, fue el héroe del partido en la noche del domingo de Copa del Rey frente al F.C. Barcelona. Sus estelares intervenciones evitaron una renta más abultada para los de Xavi Hernández, sobre todo en la primera mitad. Sus estiradas, sus reflejos de pantera pusieron en pie a un graderío que creyó en la remontada. Arnau es el portero suplente, pero ha sido el titular en los partidos de Copa del Rey.
Agotado del esfuerzo, ha podido descansar con su familia para recuperar fuerzas para el entrenamiento de este lunes a las 16.00 ya que el miércoles el conjunto rojiblanco jugó de nuevo el partido de Liga ante el Gernika, en el que los locales se impusieron por 1 a 0 a los vizacínos.
Durante la mañana posterior al partido ante el Barcelona estuvo contestando los “muchísimos” mensajes y llamadas de felicitación. “No he podido ni contarlas. Todas felicitándome, mi gente que ha estado apoyando. De momento no me ha tocado ningún club ni lo esperamos, estamos centrados en Barbastro y lo que tenga que llegar ya se verá”, señalaba a Ronda Somontano en su regreso al Municipal.
Sobre el partido del domingo indica que “en el campo hemos podido disfrutar muchísimo. Hemos visto un gran ambiente con la afición volcada con nosotros. Toda la ciudad de Barbastro ha estado animando desde dentro, desde fuera, desde casa y se ha podido disfrutar muchísimo de lo que ha sido este gran partido, esta cita histórica para el club. Ha podido salir un gran partido para el equipo y estamos muy contentos”, afirma.
Hay unanimidad en los comentarios de que Arnau fue uno de los mejores del conjunto -sino el mejor- rojiblanco y que su actuación fue de matrícula de honor. “No me siento el mejor. Ha sido una actuación colectiva, al final somos muchos detrás de esto, organizando, trabajando, entrenando, jugando. Somos una plantilla muy extensa, un club y una ciudad muy extensa y esto no es cosa de uno”, afirma con humildad.
El meta trató sin complejos de tú a tú a todos los delanteros azulgranas, que el domingo vistieron de amarillo. “En el campo saco ese carácter que creo que tengo en juego aéreo y en todo y me da igual el rival. Tengo que sacar el Arnau que siempre he sido y si tengo que chochar con una pared lo haré”, recalca.
La victoria, aparentemente tan improbable, se tornó en una serie posibilidad y el Barbastro creyó en el empate, la prórroga y culminar la hazaña. “Sí, pensamos en ganar. Todo el mundo tiene esa ilusión. El partido ha sido posible, ha habido muchas ocasiones. Ves que ellos apretaban, pero nosotros siempre teníamos nuestra oportunidad. Y al final intentas entrar en el partido, buscar tu opción de seguir adelante en esta eliminatoria”, asegura.
El ambiente vivido en los días y horas previos fue abrumador para los jugadores. “Ha sido un espectáculo, una cita histórica para todo el mundo. Para vivirlo, disfrutarlo y recordarlo”.
En lo personal, el partido que enfrentó al equipo de su tierra, al para unos el mejor equipo del mundo, supuso un sueño de niño cumplido. “Siempre sueñas poder estar en la camiseta de uno de los clubes mejores del mundo o poder enfrentarte a ellos. Eso significa que has llegado a la élite del futbol y es para lo que trabajamos, sentimos y disfrutamos. Yo he sentido una realización grande al pisar el césped porque era un sueño. Hace mucho que se sufre, se trabaja y te ilusiones para que lleguen este tipo de cosas y el día que llegan es para disfrutarlo”.
Criado futbolísticamente en las canteras del Granada, Espanol y Girona, no sería de extrañar que tras la actuación ante el F.C. Barcelona suene el teléfono de algún grande.


