Tras la victoria republicana en las elecciones del mes de abril era necesario comprobar si los valores y sentimientos republicanos eran mera teoría o podían arraigarse hasta llegar al día a día de la población más humilde.
De entrada en la primera sesión del Ayuntamiento de Barbastro del mes de mayo de 1931 se plantearon varias cuestiones terrenales que interesaban directamente a todos los ciudadanos que hasta aquel momento no participaban de la gestión municipal.
Entre ellas, la publicación de la relación de créditos y empréstitos municipales hechos en tiempos dictatoriales, la investigación de algunos pobres que exigían que el Ayuntamiento les proporcionara gratuitamente medicinas y asistencia médica cuando eran propietarios de fincas rústicas y urbanas, el acuerdo para que los serenos dejaran de vociferar por las calles de Barbastro a horas en que el silencio era obligatorio, la aprobación de los trabajos para que los vecinos del Entremuro tuvieran alcantarillado, la colocación bien visible en la entrada del Ayuntamiento de un libro de reclamaciones, el por qué se dejó de cobrar el impuesto sobre viajeros cuando estaba aprobado en anteriores sesiones, la propuesta de sacar a concurso la báscula pública que ocasionaba pérdidas de setecientas pesetas anuales o la solicitud de los Srs. Cortés y Chárlez de que se revisaran todos los contratos municipales firmados desde 1923.
Destacar que el primer ciudadano que votó en las pasadas elecciones en el Barrio Nuevo de Barbastro fue D. Sebastián Pano Aguerri que a las ocho en punto de mañana ya estaba presto a ejercer su derecho político.
Inicialmente parecía que los políticos tenían la intención sana y democrática de hacer su trabajo (milagro). La ciudadanía, en un ambiente de alegría y euforia contenida, esperaba de sus representantes respeto y tacto, energía y suavidad, valor y prudencia. Pero estas cualidades debían de llegar hasta todos.
El Gobierno había declarado Día del Trabajo el Primero de Mayo y los barbastrenses, en ese ambiente positivo y contagioso, lo celebraron en masa yéndose masivamente de excursión al campo.
La segunda sesión municipal comenzaba por informar a los presentes que en la Caja Municipal había un saldo de 6.813,- pesetas (40,94 €). Posteriormente se acordaba dar de alta dos libros de asistencia al trabajo en los que el personal municipal, Secretaría e Intervención, debían firmar.
Despertaba en Aragón y en especial en Barbastro el sentimiento nacional con un Estado Aragonés dentro de la República Federal.
El político aragonés nacido en Zaragoza Julio Calvo Alfaro proclamaba desde su púlpito en la prensa barbastrense escrita: “Queremos una República Federal… Por la prosperidad de la joven República Española, por la grandeza de Aragón, aragoneses, aprestaos a constituir el Estado Aragonés para la hora de las Constituyentes…. Aragón tiene derecho a un Estado dentro de una Federación de Estados Españoles.”
En otro orden de temas, se abría en Barbastro una suscripción para comprar una bandera para el Regimiento de Infantería Galicia nº 19 del cual la mayor parte de los ciudadanos se sentía muy orgulloso. Ello obedecía a los rumores de que se “iban a llevar” a este Regimiento de la ciudad para ser trasladado a Jaca. Se cubrió muy rápidamente siendo los máximos donantes D. Miguel Madroñero con 50 pesetas, D. Pablo Sánchez con 100 pesetas, D. Francisco Artero con 25 pesetas y D. Tomás Lanau con 50 pesetas. También colaboraron D. Simeón Aznar, D. Pablo Bosch Fajarnés, D. Ignacio Marro, D. Luis Sambeat, D. Enrique Padrós, D. Mariano Salamero o D. Ignacio Marro entre más de 150 donantes.
Hemos de destacar que de entre todos ellos solo había siete mujeres de las que 4 se identificaban como Viuda de.
Representan tan solo un 3,88 % del total. Sin comentarios.
En temas más mundanos se quejaban los barbastrenses del tráfico, del excesivo número de vehículos que circulaban y aparcaban en sus calles y del peligro que suponían. En especial era difícil para los peatones cruzar las calles General Ricardos y Costa por la excesiva velocidad de los automóviles.
El chascarrillo de moda que hacía sonreír a los barbastrenses era la gran cantidad de epidemias que asolaban el país: dictaduritis, comunitis, fascimitis, monarquitis y republicanitis.
En deportes
El C.D. Barbastrense, equipo de fútbol de la ciudad, se enfrentaba a una crisis que amenazaba con su desaparición. Para evitarla, se convocaba a todo el Barbastro deportivo a una reunión a celebrar en la Nueva Dalia. El domingo 17 de mayo de celebró en al campo de la carretera de Monzón un encuentro entre el J.D. Binefarense y el equipo de la ciudad. Acabó 2 a 1 a favor de los foráneos. Destacaron por nuestro equipo Ramoncho (autor del único gol), García y Navarro. Parece que este Ramoncho era Ramón Bosch Fajarnés, hijo de los Bosch del Gran Hotel San Ramón.

Aquí puedes leer capítulos anteriores de Barbastro en 1931:
1. Barbastro en 1931. Introducción


