“Aguantar 75 años una Correduría de Seguros no es fácil pero posible” explica Blanca Marcos que no había nacido cuando su abuelo Román Celaya Puyuelo se convirtió en vendedor de Seguros en el año 1944. Blanca es la tercera generación de la empresa familiar donde trabajaron su madre Reyes Celaya (1983), sus tíos Jorge y Román (fallecidos). Celaya Marcos Correduría de Seguros está entre las más antiguas en la provincia altoaragonesa según consta en la documentación que se conserva en el Colegio.
“Mucho amor, dedicación a los clientes y servicio permanente” son las claves de 75 años de trayectoria según destaca Blanca, “se duerme con el móvil en la mesilla y estamos conectados durante 24 horas. Mi abuelo y después mi madre tenían estos conceptos muy claros, incluso el estrechar la mano a los clientes que ahora es menos habitual. El estrechón de mano tenía el valor de la palabra. Estas son nuestras máximas además de dar mucha confianza y ponernos en el lugar de los clientes”, indica.
Los inicios de la empresa se deben al talante de Román Celaya a quien le recuerda como “una persona muy emprendedora en aquella época porque tuvo varios negocios, entre ellos una fábrica de peladillas, comerciaba con almendras y venta de muebles. De todas maneras decía que si hubiera nacido cien veces se hubiera dedicado al negocio de mediación de Seguros donde se encontraba tan a gusto. En ratos libres, el ciclismo fue su gran pasión cotidiana”.
A la muerte, le sucedió su hijo pequeño Román, “lo vivía con ganas pero como trabajaba en una industria del Polígono Valle del Cinca le obligaron a dedicación exclusiva”. Reyes Celaya recuerda que en casa se vivía el sector del Seguro con intensidad, “mi padre llevaba cuentas de los que hacía cada día y los que faltaban para completar. Me pasé muchas horas pendiente del teléfono para atender llamadas y recoger encargos”.
Hasta el extremo de que “me hice cargo de la Correduría en 1983 y aún venía a diario para hacer encargos porque lo vivía con intensidad y además, saludaba a los amigos y clientes. Mi padre se alegraba mucho”. Los clientes y quienes le conocieron recuerdan la imagen “impecable” de Román Celaya con traje, corbata y zapatos limpios.
En aquella época, “comenzó con seguros de incendios porque eran habituales y después con la Mutua de accidentes, dependía de Pamplona porque en Huesca ni siquiera había Colegio y estuvo entre los fundadores. Mi padre decía que lo fácil es vender el Seguro, los problemas vienen después y trabajó por toda la comarca”.
Blanca Marcos, tercera generación, es profesional colegiada y quien lleva la empresa con tres trabajadores, “la correduría de Seguros es complicada, hoy, porque lleva muchísimo trabajo burocrático, somos responsables de todo lo que hacemos. Si hago mal la póliza, hay un siniestro y no te cubre, debo tener Seguro de Responsabilidad Civil hasta 2.000.000 de € en nuestro caso”.
Aparte, “el conocimiento de todos los productos de las compañías con que trabajamos y cuando en el siniestro hay posturas discordantes, hay que luchar. Todos nos hemos vuelto muy exigentes y quienes tenemos una puerta abierta, más. La atención personal es cada vez más importante. La tendencia hacia el Seguro no ha cambiado, sobre todo en obligatorios como vehículos y caza. En cambio, los que no son, entre ellos el de Hogar, hay que ofrecerlo. En los de vida la tendencia ha ido en aumento”.
Competencia de entidades bancarias
La competencia en el sector “es mucha, difícil y mala con esta última me refiero a las entidades bancarias que se dedican más a la venta de seguros que a la venta de dinero y no abundan en informaciones. Aquí hemos recibido reclamaciones de daños y se atienden todas”. Reconoce que “nos avala una trayectoria de 75 años pero si tuviera que empezar hoy me dedicaría a otro sector. La verdad es que soy una trabajadora más con la diferencia de que firmo nóminas. Aquí todos opinamos, no me considero jefa de nadie, prefiero extender la confianza al cliente”.
Las tendencias al cambio pasan por Internet y redes sociales, “es esencial que te conozcan aunque lo personal inspira mucha confianza. Una clienta me dijo, quiero alguien que pueda venir a casa y ahogarla si hace falta… El cara a cara es importante, por Internet nadie te explica nada. Ahora la letra pequeña no existe por Ley desde 1980, es fundamental la interpretación del Derecho Mercantil y ahí estamos formados”. Respecto a celebrar 75 Años, “a diario por el mero hecho de trabajar y de seguir adelante”.




