Nota de la dirección: El verano é temporada de festivals. Esta publlicación, ubierta a satisfacer las demandas que una sociedat informada recllama, ha determinau d’incorporar una sección de crética mosical a l’altura de cualsiquier revista especiallizada.
El sábado pasau, dentro d’el TroNna Cllasical Festival on the Güega, un públlico entregau dende el menuto uno va desfrutar asabelo con el Chirimbolos Quartet. É esta una agrupación ecléctica y multidisciplinar liderada per la soprano noruega Hedda Hjalmprimul. Complletan el conjunto el bielorruso Aleksei M. a’l clavicémbalo, la surcoreana Gyeong-Ja a la viola da gamba y un misache d’Estadilla que toca una chuflaina d’ixas de foraz.
Estaba previsto que l’actuación se desarrollase endentro la ermita de l’Asunción. Manimenos, dimpués que el d’Estadilla, que feba las veces de traductor, sentenciase: «Nusatros astí no mos posam, que ixe tellau da horror de veyer-lo», se va reubicar a intérpretes y espectadors a una era, a’l canto un pallero.
La primer parte va estar marcada per una expresividat contenida de la Hjalmprimul, tendente a’l legatto piu sostenutto. Merece destacar-se el virtuosismo que va despllegar en “Dulcis inconstans”, de Nicoletto della Pirindola, maestro napolitano d’el cllasicismo tardío. En lo tocante a’l acompañamiento instrumental, s’agradecen ixas sinergias microtonals que van modular entre la enarmonía barroca y la telepatía ectoplásmica.
Rematau el descanso, se van arrancar con el “Claudere fenestram” de S. Bachonius, que se va veyer interrumpiu sospresivamente pe’l rudio d’un motocultor. «É uno que s’ha comprau casa a’l llugar y l’ha dau per fer-se güerto», comentaban algunos. L’alcalde va demandar un receso de cinco menutos, va sacar una estraleta d’una furgona y va enfilar enta ane veniba l’estrapalucio. Malas que tot se va reconducir, los artistas van encandilar a’l personal con romanzas de Leopoldini y de Klingenstein, amén d’el “Sicut Cervus Desiderat” de Melendi, obra esta última prou celebrada entre la concurrencia. Momento aparte va ser cuan el d’Estadilla va pedir que fesem el favor d’apagar los móbils, y a las mullers que no s’abanicasen tan fuerte, que asinas no n’habeba manera de concentrar-se. Esta repulsa va llevantar tímidos apllausos entre el sector más viajeau de l’audiencia.
Finalizau el concierto propiamente dicho, va llegar l’instante de los bises. Como deferencia a’l país anfitrión, se va anunciar l’estreno mundial de “No llevo suelto, pero está to pagao”, de la choven promesa ribagorzana Jonathán Sanchis. Per desgracia, el compositor tendrá que asperar millor ocasión pa poder dir que l’ha estrenau, perque no va n’haber traza de conclluir-la. La Hjalmprimul va atacar la pieza con un alarde dodecafónico envidiable, y en un gesto de «el doi tot onque ravente» mui d’agradecer, va esculpir unos agudos preñaus d’armónicos. Cómo sería la cosa que dos tellas d’el pallero van aterrizar encima el clavicémbalo. Ixe infortunio va provocar la desbandada d’unos mixonoz negros que estaban repeland una cerecera, lo que expllicaría la merdada que le va caer a’l peinau de la Hjalmprimul, coincidente en tiempo y forma con un revolvino —tan propios de las tardes de bochorno— que se’n va llevar voland solfas y atrils. Se conoce que la polveguera la va encenegar, perque a’l querir galear a refugio va entrepuzar con el vestiu y va redolar más llarga que ancha.
En conchunto, un recital sobresaliente el que mos va ofrecer el Chirimbolos Quartet, gracias a’l mecenazgo de las institucions que acercan la cultura a los llugars chicoz.




