Pasear por algunas zonas de Barbastro es casi deprimente por el grado de dejadez que desprende, y que en muchas ocasiones se debe a la falta de educación de la gente.
Damos una vuelta y observamos:
Aceras sucias (con chicles pegados al suelo, con las clásicas cacas y meados de los perretes, que el dueño o dueña no se molesta en recoger o limpiar, excrementos de paloma u otras aves, con papeles, colillas, envases, plásticos, vidrios rotos y hasta con animales muertos como gatos o palomas).
Muchas baldosas sueltas, rajadas, hundidas y levantadas con el consiguiente peligro de caídas de personas mayores (y no tan mayores), o que lleven carritos de bebé o vayan en silla de ruedas.
Las orillas del Vero aparecen salpicadas de hierbas secas y maleza, árboles caídos y hasta basura que se acumula de días. No es de extrañar que hace unos días hubiera un incendio en un cañar (¡y lo raro es que no haya más!).
Parques (y otras zonas) también llenos de suciedad, y no solo natural, sino por el incivismo de quienes los usan (máxime cuando hay alguna papelera cerca), o por ser frecuentes los botellones de la gente joven (lo de la contaminación acústica es harina de otro costal).
Contenedores y papeleras que en ocasiones rebosan (especialmente tras el fin de semana), o en donde no hemos introducido bien el contenido de nuestras sobras, o que directamente hemos dejado (o tirado) en el suelo.
Farolas, fachadas, árboles, esquinas, bancos, señales de tráfico…bien regados de los orines de nuestros perretes (pese a la multa que contempla la normativa municipal).
Plaga de ratas en la red de alcantarillado, en parques y jardines, solares abandonados, o cerca de los contenedores donde hay basura y restos de comida para animales como gatos callejeros.
Casas abandonadas con peligro de hundirse, y que no se rehabilitan.
Árboles que se cortaron o se secaron, cuyo alcorque está vacío, ya que no se ha plantado un nuevo árbol.
Seguramente habrá más situaciones observadas por la gente que pasea por la ciudad o sus alrededores, y como puede verse, con algo más de respeto por nuestra parte se podría evitar ese aire de tristeza y dejadez.





4 comentarios
Es una pena, que no se pongan remedios a todos estos temas
Habría que asumir que la educación de la gente no se cambia en dos tardes. Es necesario tiempo y que cada generación mejore a la anterior. Es lo que pasa siempre, una progresiva adecuación a los tiempos y la consecuente incomprensión y cuestionamiento de las generaciones más viejas. Nada nuevo bajo el sol.
Otra cosa es la dejación de funciones y la irresponsabilidad de un ayuntamiento hiperdependiente de las fotitas en redes sociales y absolutamente alejado de la calle. Llegan elecciones municipales y tendemos inauguraciones y fastos por doquier, pero las mierdas de perros, la sensación de abandono, las zonas sacrificadas (totalmente abandonadas a su suerte porque «no hay nada qué hacer»), las casas en ruinas o directamente utilizadas como basureros, la dejadez, la ausencia de vivienda y la sensación de que no hay nadie al volante permanecerán.
Vivir en la realidad paralela de las redes sociales es lo que tiene. Es efectivo para los habitantes de esas redes sociales que han sustituido la realidad por las ficciones digitales y en ese mundo falsario y autosatisfecho están cómodos y tranquilos. Cada vez hay más, cada vez están más abducidos y cada vez provocan más vergüenza ajena. Eso sí, su voto vale lo mismo que el tuyo.
Totalmente de acuerdo y se podrían añadir muchas cosas más. Este mal hace muchos años que se viene sufriendo y ningún gobierno hace nada por mejorarlo y claro, cada día es más grave la cosa. Parece mentira que una ciudad como ésta, que recibe muchísimo turismo no presente mejor aspecto, por lo menos en el casco histórico y calles más visitadas. Triste pero real como la vida misma.
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