El Ebro ha pasado -por ahora- de jugar dos liguillas de ascenso consecutivas a estar en puestos de descenso en seis partidos de Liga. De la temporada pasada siguen once jugadores y se ha reforzado con once nuevos, Tornos (Oliver), Rupérez y Eduardo (Ejea), Pirla (Barbastro), Bernal (Valdefierro), Artal y Bringola (Villanueva), ormal (Casablanca), Belanche (Escalerillas) y Alonso (Anento), casi todos con experiencia en la categoría.
Juan González ha relevado a Loreto, en el banquillo, y tras una buena pretemporada, los resultados no acompañan en la Liga. La rayectoria en casa es de una victoria con Oliver (3-1) y 2 empates con Sabiñánigo (2-2) y Andorra (2-2). En los desplazamientos, empate en Illueca (0-0) y derrotas en Calatayud (1-0) y Tarazona (3-2). Moria es el máximo realizador del equipo con 3 goles y los restantes se reparten entre Rupérez, Guille y Álvaro (1).
En la meta se han repartido los encuentros entre Tornos y Machín que están entre el grupo de porteros con menos del 70% de encuentros jugados. En este apartado, Hugo Gistau ha disputado los siete partidos de Liga y figura en el octavo puesto entre los 20 porteros con más regularidad. Los equipos de Juan González, entrenador del Ebro, se caracterizan por el trabajo colectivo en defensa y el sistema usual es el 4-4-2 con rombo en el centro de campo.
Respecto al encuentro, Álvaro García señaló que «los encuentros fuera de casa son películas diferentes y después de las dificultades para ganar en Utebo (1-3) lo afrontamos con más tranquilidad. Si sale mal y perdemos, no pasa nada porque esta competición es una carrera de fondo con 42 jornadas. A pesar de la clasificación, Ebro peleará por enstar en la liguilla de ascenso, de nuevo».

