En el último capítulo Rita Villacampa acababa de inaugurar la Fonda de San Ramón. Era el año 1878 y en poco tiempo se convertiría en parte imprescindible de la cultura y de la sociedad barbastrense reconocida más allá de la Ciudad del Vero.
En el año 1886 Emilio Valverde y Álvarez, geógrafo, militar, escritor y autor de guías de viajes, en su “Guía del Viajero en España y Portugal” publicaba:
“Barbastro. Fondas y comunicaciones.- La estación está a unos cien metros de la población. Se encuentra buen alojamiento en las fondas de España, Zaragoza y San Ramón. Salen coches á la llegada de los trenes para Huesca y Graus, siendo de 5 y 5,50 pesetas (0,03 €) respectivamente el precio de cada asiento”
Encontramos otra referencia a la Fonda de San Ramón en las memorias de Francisco Palá Mediano (1892-1972), notario, abogado, jurista, foralista y primo hermano de mi abuela Ana María Marro Gómez:
“En la segunda planta vivíamos nosotros. El tercer piso de la casa, desocupado entonces, daba paso a pie llano a las Eras. A la casa antigua se unió la situada a la izquierda de su fachada, que se adquirió por compra. Junto a esta se hallaba la Fonda, un caserón con su gran portal para carros, coches y sus cuadras. Entre la casa Fonda y la siguiente quedaba un espacio estrecho, llamado las Escaleretas, por el que se subía a las Eras”.
En el periódico “La Cruz de Sobrarbe” de fecha 6 de noviembre de 1898 se insertó una extensa noticia cuyo texto comenzaba por:
“Ha llegado á esta ciudad, procediendo de Madrid y Zaragoza, una acreditada modista de sombreros de señora con las novedades para la presente estación. En la fonda San Ramón, donde se hospeda, recibe cuantos encargos se la confíen, lo mismo en nuevo que en arreglos, haciéndolos con esmero y economía”.
En la misma publicación de fecha 6 de octubre del mismo año:
“José Pujol cirujano especialista en el tratamiento de las hernias, con largos años de práctica en la casa de don José Clausolles de Barcelona.
En esta ciudad visitará el día 12 del presente mes de nueve a una, saliendo en el tren de la tarde. Se hospedará en la Fonda de San Ramón”.
En el número del mismo periódico de fecha 7 de julio de 1900:
“Baldomero Cabello. Profesor de piano. Da lecciones en su casa y á domicilio, á precios módicos. Fonda de San Ramón.- Barbastro”.
En fecha 17 de Agosto de 1903 el “Diario de Huesca” publicaba la noticia del fallecimiento de una de las hijas del matrimonio Fajarnés-Villacampa:
“Necrológicas: También en la ciudad de Barbastro recibió cristiana sepultura la virtuosa y bella Señorita Paula Fajarnés, hija de Doña Rita Villacampa, propietaria de la acreditada fonda San Ramón en la mencionada localidad. Descanse en paz la finada y reciban su atribulada madre y hermanos el testimonio sincero de nuestro duelo”.
En esta necrológica no se menciona al marido de Rita, Francisco Fajarnés. La última referencia a él la encontramos en una noticia publicada el 27 de abril de 1898 con motivo de la boda de su hija mayor Josefa.
Ello nos indica que Rita enviudó entre abril de 1898 y agosto de 1903.
Francisco Fajarnés aparece en el Censo Electoral de Barbastro de 1892 como “posador” (el que tiene una posada), nacido en Selgua en 1839, analfabeto, domiciliado en la calle Río Ancho 63 y con un hermano llamado José que en el mismo Censo se describe como jornalero, nacido en 1845 y domiciliado en la Calle Argensola 30.
A pesar del éxito de su negocio y de su realización personal, Rita Villacampa nunca olvidó su tierra natal, su pueblo, sus orígenes y toda la herencia cultural recibida de sus mayores.
Niños que se alimentaban de leche materna hasta los 3 o 4 años, niños bautizados con el nombre del cura, el del santo del día o el de algún familiar muerto y niños que, como recordarán algunos de nuestros lectores más veteranos, merendaban pan con vino y azúcar a partir de los 5 o 6 años.
Rita siempre actuó teniendo presentes todos sus recuerdos de infancia. Nunca renunció ni olvidó sus orígenes.
La Fonda de San Ramón, abierta para atender a los trabajadores de la Compañía Ferroviaria, fue el primer establecimiento que gestionó Rita.
El 28 de junio de 1880 finalizaron las obras de la nueva línea ferroviaria y de la nueva estación; pero la fonda siguió funcionando con gran reconocimiento popular tanto por la calidad de la cocina de Rita como por la limpieza, la higiene y la disciplina con que dirigía su establecimiento.
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