Hay noches en las que Francisco y Mari Carmen salen al jardín de su casa y se sientan un rato frente al mural de su hija. Cinco años después de la muerte de Sandra Salamero Ayén, la obra realizada por David Gatta en uno de los muros de entrada a la vivienda familiar de Barbastro ha creado un lugar muy especial para recordarla.
Su madre lo cuenta así:
“Cuando nos lo propuso nuestra hija, fue muy duro. Pero ahora todas las noches nos sentamos con Paco delante del mural y estamos un rato con ella. La tenemos siempre presente, pero tenerla aquí y mirar sus ojos y su sonrisa, … me encanta. ”
La familia ha bautizado ese rincón como ‘El jardín de Sandra’.
Sandra Salamero Ayén tenía 33 años cuando perdió la vida el 22 de mayo mientras practicaba una de sus grandes aficiones, el barranquismo. Ocurrió en el barranco de Lapazosa, en el término municipal de Torla, un lugar que conocía especialmente bien.
“Ella murió en su barranco y en el valle que más le gustaba, lo había hecho cuarenta veces. Fue el primer barranco que fotografió para su Instagram”, cuenta su madre Mari Carmen.
Sandra era una barranquista experimentada. Aquel día iba acompañada por compañeros también experimentados, que no pudieron salvarla después de que quedara atrapada en una piedra por el fuerte caudal.
La idea nació de su hermana Natalia
Cinco años después, fue Natalia, la hermana pequeña de Sandra, quien propuso a sus padres convertir el muro de entrada al jardín de la casa familiar en un homenaje realizado por el aerografista barbastrense David Gatta.
Natalia cuenta cuentos a su hijo de cuatro años sobre las aventuras de su hermana y tenía muy claro qué quería conseguir con aquel mural.
“Estoy tan orgullosa de mi hermana que quiero que sea eterna, y cuando nosotros no estemos, ella siga aquí”, les comentó a sus padres.
Comenzó entonces la búsqueda de una fotografía capaz de representar a Sandra.
Además de su pasión por el barranquismo, había fundado la sección femenina del club de rugby Quebrantahuesos. Finalmente encontraron una imagen descendiendo el barranco del Furco, saliendo de una cascada y con esa sonrisa que su familia identifica inmediatamente con ella.
Pero la fotografía planteaba un importante problema técnico.
De una captura de móvil a un gran mural
La familia no tenía la fotografía original. Disponía únicamente de una captura realizada de la pantalla de un teléfono móvil, con una resolución insuficiente para trasladarla directamente a un mural de grandes dimensiones.
Además, la fotografía era vertical y David Gatta debía transformarla en una composición horizontal.
Gatta explica cómo comenzó todo y también cuál era su relación previa con Sandra
“Conocía poco a Sandra, aunque mi vecina era una de sus mejores amigas y junto a la fotógrafa Eva Zamora -pareja del artista- hicimos el reportaje de boda de su hermana Natalia y allí conocí más a Sandra. Cuando me ofrecieron a principios de año hacer el mural, la familia buscó varias imágenes hasta que se dio con una foto vertical de Sandra saliendo de una cascada que he tenido que convertir en horizontal”.
Tras cinco días de trabajo, el mural quedó terminado y desde hace tres semanas forma parte de ese espacio que la familia ha llamado ‘El jardín de Sandra’.
Pero para Gatta la principal dificultad no estuvo en adaptar una fotografía de baja resolución ni en transformar una imagen vertical en horizontal.
Estuvo en pintar a Sandra.
“El rostro fue lo último que he pintado”
David Gatta acostumbra a comenzar sus obras por los rostros. Esta vez hizo exactamente lo contrario.
“Tenía muchas dudas sobre si Sandra era así, de hecho empiezo cada obra por los rostros y en esta ocasión fue lo último que he pintado. La dificultad que he tenido ha sido la sentimental, es uno de los trabajos que más me ha costado psicológicamente porque, aunque había hecho varios retratos como homenaje a personas fallecidas, nunca había pintado un mural y a una persona tan conocida. Te lo tienes que creer mucho porque la puedes liar. Si el retrato no funciona … es mucha responsabilidad”.
Antes de afrontar este trabajo, Gatta acababa de terminar otro importante mural en Benasque.
De Benasque al jardín de Sandra
Esta semana David Gatta verá inaugurada su penúltima obra, realizada en Benasque.
El mural decora la fachada de la plaza Centro de Ciencias, donde las mujeres jugaban al popular juego de Les Quilles, y está dedicado al tradicional baile Bal de Benás.
Haber quedado satisfecho con aquel trabajo fue importante para afrontar después el mural dedicado a Sandra.
“Si tienes victorias, al final te lo crees. Y si haces un buen trabajo -en alusión al mural de Benasque-, aunque estés cansado físicamente ya estás preparado para afrontar otro. Este mural suponía un desgaste emocional muy fuerte. Pintar piedras no es el problema, pero representar a Sandra, una persona tan querida, tenía que estar psicológicamente preparado. De hecho, cuando acabé, me fui de vacaciones”.
“Era alegría, sus ojos le brillaban”
El resultado ha emocionado profundamente a Francisco y Mari Carmen.
Para sus padres, contemplar el mural significa también reencontrarse con muchos de los rasgos que mejor recuerdan de su hija.
“Era alegría, sus ojos le brillaban, es ella total. Era excepcional, espectacular, nos removía a todos, era la alegría de la casa y por ella conocimos mucho mundo. Nos llevó de viaje por España y al extranjero, y a muchas excursiones. Era una persona increíble”, explican sus padres con orgullo y emoción.
Mari Carmen, que regentaba el establecimiento Complementos Ayén, ha recibido miles de comentarios en las redes sociales y mensajes en su teléfono móvil desde que David Gatta hizo públicas las imágenes del mural.
Y el cariño no procede únicamente de quienes conocieron directamente a Sandra.
“Ha sido un furor. Para nosotros Sandra está viva, pero al verla en el mural es como que David la ha revivido. La gente no la ha olvidado. A nuestra casa siguen viniendo barranquistas y todos los años suben a Bujaruelo -donde perdió la vida Sandra- y le hacen un homenaje, algunos han puesto su nombre a sus hijas”, cuenta Mari Carmen.
David Gatta alcanza los 75 murales
El dedicado a Sandra forma parte ya de los 75 murales realizados por David Gatta, 21 de ellos en Barbastro.
Entre ellos se encuentra ‘El beso del hortelano’, en la plaza Guisar, que supuso su debut en este tipo de obras; la biblioteca de los jardines de la UNED; los murales realizados en los centros educativos públicos del Alto Aragón Pedro I, Hermanos Argensola y Martínez Vargas; diferentes trabajos en locales privados y el que decora la Estación de Autobuses de Barbastro con botellas de vino Somontano.
Este último mural se financió a través del proyecto de promoción turística Saborea Guara Somontano, que ha permitido a la Comarca crear, a través de este artista, diferentes murales de temática agroalimentaria en varias localidades del Somontano.
La firma de David Gatta puede encontrarse además en murales de las provincias de Huesca, Lérida y Soria.
Tras regresar de las vacaciones que se tomó después de terminar el mural de Sandra, Gatta ha vuelto a coger la pistola aerográfica.
Ahora trabaja en Olvena en un homenaje a un antiguo almacén de almendras conocido popularmente como La Rompedora, nombre que recuerda cómo los vecinos se reunían allí para romper las cáscaras.
Es precisamente esa capacidad de contar algo a través de una pared la que define su manera de entender este tipo de obras.
“Siempre digo que un mural se entiende y se respeta cuando haces un homenaje a algo, la idea es contar una historia, que se represente y se entienda visualmente. Lo que intento es hacer ilustraciones narrativas”.
En Barbastro, una de esas historias ocupa desde hace tres semanas el muro de un jardín.
Un jardín que ya tiene nombre, El jardín de Sandra.





