Monzón pone fin a una polémica que ha condicionado la vida política y social en los dos últimos años: La escultura del Sagrado Corazón de Jesús permanecerá en el castillo de Monzón, lugar donde se instaló en 1949 tras el regalo a la ciudad por parte de la empresa Hidro Nitro Española. La justicia ha puesto fin a la polémica surgida a raíz de la visita de técnicos de Patrimonio para comprobar el estado de las obras de urgencia y emergencia que se estaban realizándose para consolidar los muros de la fortaleza. Entonces se detectó que el peso de la talla de hormigón estaba afectando al polvorín bajo sus pies, también denominado mina caracol. El equipo de Gobierno de PSOE y Cambiar Monzón optaron por trasladar la imagen a otro punto -se contempló el cerro de Santa Quiteria, muy cerca del castillo- retomando así una vieja cuestión que data de mediados de la década de los 80 de retirar esta escultura al considerarla que era un elemento ajeno a la fortaleza templaria. Pero esta decisión se topó con un fuerte rechazo político, con la oposición frontal del PP y PAR, y social articulado en la plataforma ‘Por un castillo con corazón‘ cuyo portavoz Isaac Claver es ahora el alcalde de Monzón por el PP. Esta plataforma recogió firmas, organizó actos de protesta y llevo hasta los tribunalesEl abogado Jorge Español defenderá la permanencia del Sagrado Corazón en el Castillo de Monzón el pasado mes de octubre esta decisión. Ahora el juzgado del Contencioso – Administrativo de Huesca ha emitido un fallo por el cual la escultura deberá permanecer en su actual ubicación.
En su sentencia el juzgado considera que el Ayuntamiento no ha obrado correctamente ya que ha pretendido trasladar un elemento del castillo sin ser el propietario de inmueble. Cabe recordar que la propiedad corresponde al Ministerio de Hacienda. El fallo judicial también indica que el Sagrado Corazón constituye una parte única de la fortaleza, según el Código Civil, y por tanto no se puede dividir al ser declarado Monumento Histórico Artístico Nacional desde 1949. Más tarde, el castillo fue declarado Bien de Interés Cultural por el Gobierno de Aragón y el juez en su fallo también recuerda que no se han pedido los permisos a la Consejería de Cultura para tratar de retirar la escultura.
“El Ayuntamiento ha intentado algo que en absoluto puede hacer: una intervención directa en un bien que es de propiedad ajena”, señala el fallo, que no entra a valorar la idoneidad de la decisión en base a criterios de conservación del castillo. “Si el Ayuntamiento entendió que en ese bien ajeno había un elemento que requería una acción de conservación y aseguramiento” debió cumplir con la normativa urbanística de Aragón y solicitar una orden para su retirada a la Dirección General de Patrimonio del Estado –propietaria del castillo-, que depende del Ministerio de Hacienda, así como a la Consejería de Cultura del Gobierno de Aragón, al tratarse de un Bien de Interés Cultural.
Tras el pacto alcanzado por las formaciones conservadoras PP, PAR y Ciudadanos (las dos primeras, las más beligerantes contra la decisión de retirar la escultura), todo hacía indicar que el nuevo Ayuntamiento revocaría lo adoptado por el anterior equipo de Gobierno de izquierdas. No obstante, el nuevo alcalde, el popular Isaac Claver, no quiso tomar ninguna decisión al respecto del expediente hasta tener una notificación del juzgado. Emitida la sentencia, el nuevo alcalde da por terminado este litigio y asegura que obviamente no lo recurrirá como parte demandada. Claver recuerda que una de sus primeras medidas en el Ayuntamiento fue la de volver a iluminar la escultura, que considera un símbolo de los montisonenses, y criticaba al anterior equipo de Gobierno por querer retirarlo por cuestiones ideológicas.
Por su parte, el abogado Jorge Español, que ha llevado la causa, celebraba el fallo y recordaba que de esta forma correspondía con la ciudad que le concedió el galardón Joaquín Costa hace uno años en materia en la categoría de jurista.
Fuentes de la plataforma ‘Por un castillo con corazón’ celebraban el fallo que llegó ayer. “Sabíamos que teníamos razón pero lo tiene que dar un juez. Lo que dice el juez es que no entra a valorar si hay peligro o no porque no hay un informe claro al respecto. La sentencia dice que es un bien protegido y no se puede actuar alegremente”, afirman.

