Ángel Noguero, delegado de patrimonio diocesano y director del Museo Diocesano Barbastro-Monzón, lo resume en pocas palabras, “ha valido la pena esperar 26 años para llegar a este momento”. Se refiere a la reapertura, el pasado 22 de diciembre, con asistencia de Ángel Pérez, obispo y de Javier Lambán, presidente del Gobierno de Aragón, entre numerosas autoridades. En el nuevo discurso destacan 66 obras de la colección de 111 piezas de arte religioso devueltas por el Museo de Lérida; de ellas, 22 son Bienes de Interés Cultural (BIC) y 44 piezas son Bienes Inventariados del Patrimonio Aragonés. Faltan dos textiles (BIC) de Roda de Isábena que no se han expuesto.
La mayoría de obras expuestas se las llevaron de parroquias aragonesas entre los años 1889-1905 en la etapa del obispo Messeguer y Costa y han estado en el Museo de Lérida Diocesano y Comarcal hasta febrero y marzo de 2021 cuando se procedió a la ejecución provisional de la sentencia del Juzgado de Barbastro que ordenó la devolución inmediata, el 19 de diciembre de 2019. La propiedad pertenece a 44 parroquias del Obispado de Barbastro-Monzón y la devolución se ha demorado entre 116 y 132 años tras un litigio, por vías canónica y civil, que ha durado 26 años.
La colección está en depósito judicial mientras no haya sentencia firme en el Tribunal Supremo, aunque podría llegar al Constitucional. Hasta entonces, no se contemplan cesiones temporales ni traslados según informó Ángel Noguero. Las parroquias propietarias cedieron los poderes al Obispado para la defensa por la devolución y consta el Museo como sede oficial para las obras en depósito judicial. La mayoría de obras de arte nunca se expusieron en el Museo de Lérida.
Las obras más importantes y valiosas están entre la primera planta y la segunda planta, entre ellas frontales de Treserra (XIII), San Hilario en Buira (XIV), arqueta de Buira (XIV), Virgen de Zaidín (XIV), retablos de San Cristóbal (XV), San Antonio Abad (XV), San Blas (XV), Calvario (XV) y textiles de Roda de Isábena. En total, tablas (16), muebles (3), esculturas (7), tejidos (3), orfebrería (8), metalistería (7), pintura (2), campana. En la sala de temporales, se exponen 19 piezas entre metalistería, platería, orfebrería, tablas, pintura, libros y escultura.

En el historial del litigio que ha hecho posible la devolución de las obras trabajaron los obispos, Ambrosio Echebarría, Juan José Omella y Alfonso Milián, en el proceso canónico y Ángel Pérez, en vía civil. En diferentes etapas y momentos, Santos Lalueza inició la recogida de obras en los años 50 e impulsó el primer museo en la catedral; Manuel Iglesias y Enrique Calvera, delegados de Patrimonio; José María Limiñana, párroco de Roda; Pedro Escartín, vicario general; Eladio Gros, perito en arte; Hipólito Gómez de las Roces y Joaquín Guerrero (Barbastro-Monzón), Alberto Gimeno (Gobierno de Aragón), abogados oficiales, entre otros.
La rehabilitación del antiguo Palacio Episcopal para Museo Diocesano se debe al impulso de Marcelino Iglesias, que fue presidente del Gobierno de Aragón que realizó una inversión de diez millones en la etapa de Juan José Omella aunque la inauguración coincidió con Alfonso Milián, el prelado que conoció el Decreto definitivo de la Signatura Apostólica, de 28 de abril de 2007, que ordenó la devolución de los bienes.

En la etapa de Marcelino Iglesias finalizó el proceso para declaración BIC de la mayoría de obras y la relación de Bienes Inventariados del Patrimonio Aragonés. El proceso se inició con Domingo Buesa en la etapa de director general de Patrimonio del Gobierno de Aragón con el presidente Santiago Lanzuela. Manuel García Guatas y Domingo Buesa, directores generales en etapas diferentes, fueron los primeros en reclamar las obras al obispo de Lérida, Ramón Malla, sin resultados. Once años se ha tardado en cambiar fotos por obras originales, en las paredes del Museo Diocesano.



