El Papa Francisco recibió en audiencia, este jueves, a los obispos aragoneses entre 24 de provincias eclesiásticas de Zaragoza, Santiago de Compostela, Oviedo, Burgos, Pamplona y Tudela que han participado en la visita Ad Límina Apostolorum que se realiza cada cinco años en Roma para informar sobre la situación y marcha de cada Diócesis. Carlos Escribano, arzobispo metropolitano de Zaragoza, presidió el grupo de obispos con Julián Ruiz (Huesca y Jaca), Eusebio Hernández (Tarazona), Ángel Pérez (Barbastro-Monzón) y el oscense José Antonio Satué (Teruel y Albarracín). Estos dos últimos por primera vez desde que son obispos.
En el informe que presentó al Papa, el obispo Ángel Pérez destaca el protagonismo de los seglares que aumenta en la reestructuración geográfica y pastoral puesta en marcha en este curso que afecta a cuatro arciprestazgos Somontano, Cinca Medio-Litera, Bajo Cinca y Sobrarbe-Ribagorza. El censo de sacerdotes con una media de edad alta se compensa con la buena disposición de 60 animadores de comunidad y cerca de 750 personas que colaboran en distintas tareas con el denominador común de hacer posible el proyecto.
En el transcurso de su estancia en Roma visitó el dicasterio para las Causas de los Santos, responsable de todo lo relacionado con el procedimiento que conduce a la beatificación y canonización de los “Siervos de Dios”. El prelado destaca el concepto de “diócesis martirial porque en 2022 presentaremos 250 mártires que se suman a 81 beatificados con antelación. De ellos, 210 eran sacerdotes, el 85% de la población, y el resto seglares”.



