El colegio seminario «La Inmaculada» de Barbastro despedía el sábado por la tarde con una emotiva ceremonia a seis de sus profesores que se han jubilado en el presente curso, los sacerdotes Antonio Plaza, José Fantova, José Mora, Fernando Juste, Ángel Noguero y María Alfonsa Gálvez, «la Ponchi», que fue la primera profesora seglar.
Buena parte de estos cinco profesores desempeñaron su docencia desde 1958 y en estos más de cincuenta años han visto pasar por este centro a más de 5.000 alumnos no sólo de Barbastro sino de buena parte de la provincia y de otras lindantes.
La celebración, organizada por sus compañeros, contó con la presencia de alumnos y antiguos estudiantes del seminario, que asistieron a una misa presidida por el obispo de Barbastro – Monzón, Alfonso Milián, quien recordó que este colegio «es una parte esencial de la gran familia de la diócesis» y agradeció su labor docente durante cinco décadas.
Los cuatro sacerdotes que concelebraron la eucaristía recibieron en las ofrendas ante el altar varios objetos relacionados con su labor pedagógica, como un diccionario de Latín, un ordenador portátil, un radiocasete, un sombrero y un bastón en alusión a las actividades realizadas en el centro.
Al término de la eucaristía los sacerdotes y María Alfonsa Gálvez recibieron una placa conmemorativa por su jubilación.
El hasta la fecha rector del seminario Antonio Plaza agradeció las muestras de cariño de la comunidad docente y de los alumnos y ex alumnos y recordó «las luces y las sombras, que han sido las justas,» de estos más de cincuenta años. Entre «las sombras» hizo referencia a la lucha legal contra la Administración durante diez años por conseguir un concierto educativo denegado por la DGA y también a la adaptación a las seis leyes educativas. Entre las «luces» Plaza recordó «la experiencia con los alumnos y sus compañeros, las jornadas culturales, los viajes de estudios, la celebración del 40 aniversario del centro, y el apoyo de las familias que han permitido sacar este colegio adelante».
Plaza hecho mano de su amor por los clásicos y citó uno de los versos de Horacio en los que decía: «He creado una obra más perenne que las estatuas de bronce». Del mismo modo, «pero sin la vanidad del poeta», Plaza señaló que junto a sus compañeros «hemos terminado una obra que va a permanecer mucho más. Las ideas y los valores que hemos inculcado en vuestros corazones y cabezas es algo muy importante que durará mucho más a través de vuestros hijos y nietos. Esos valores no los podrá destruir ningún bárbaro porque los valores no se destruyen. Sentimos una gran felicidad y satisfacción porque hemos terminado una gran obra que va a permanecer».
Una foto de familia con todos los asistentes dio paso a un vino español en el profesores y ex alumnos intercambiaron experiencias y recordaron tiempos pasados.




