Hay exposiciones que se visitan como quien mira fotografías antiguas.
Y hay otras que funcionan casi como una puerta.
El último explorador. Lucien Briet, fotógrafo, abierta en la Sala de Exposiciones de la Diputación Provincial de Huesca hasta el 2 de agosto, pertenece más bien a lo segundo. Quien se acerque estos días a verla no encontrará únicamente imágenes de montaña de hace más de un siglo, sino una forma de entrar en el Pirineo cuando todavía quedaban muchos caminos por nombrar, barrancos por contar y paisajes por mostrar al mundo.

La exposición reúne más de 200 reproducciones fotográficas, álbumes de época con copias originales a la albúmina, planos, libros, grabados, cuadernos de viaje y documentación manuscrita e impresa.
Pero, sobre todo, reúne una mirada.
La de Lucien Briet, viajero, fotógrafo, escritor y erudito francés que recorrió Ordesa, Monte Perdido, el Alto Aragón y la Sierra de Guara cuando buena parte de esos territorios seguían siendo espacios poco conocidos, incluso para muchos de quienes vivían lejos de la montaña.
Un viaje por el Pirineo antes del Pirineo turístico
La muestra permite seguir los pasos de Briet por algunos de los grandes paisajes pirenaicos y prepirenaicos.
Aparecen el Valle de Gavarnie, los circos de Estaubé y Troumouse, el pico de La Galé, el circo de Barrosa, Monte Perdido, el Valle de Vió, la cuenca del río Ara, los estrechos de Las Devotas, el Entremón en el Cinca, el Valle de Ordesa, el Cañón de Añisclo y la Sierra de Guara.
Nombres que hoy suenan familiares.
Entonces no lo eran tanto.

Ahí está buena parte del valor de la exposición: en mostrar cómo se fue construyendo la memoria visual de un territorio que hoy forma parte de la identidad del Alto Aragón. Briet no se limitó a fotografiar montañas. También dejó testimonio de caminos, pueblos, gargantas, pasos difíciles, guías, expediciones y paisajes que comenzaban a incorporarse al relato moderno del Pirineo.
La exposición está organizada en varios ámbitos que ayudan a seguir esa evolución: quién fue Lucien Briet, sus primeras fotografías, su relación con el macizo calcáreo de los Pirineos, su trabajo en el Alto Aragón y su mirada sobre Ordesa y Añisclo.
“Toda descripción sincera debe apoyarse sobre una fotografía irrecusable”
Una frase del propio Briet, recogida en la exposición, resume muy bien su manera de entender la imagen:
“Yo no admito un libro de viajes sin grabados y sobre todo, sin grabados exactos. Toda descripción sincera debe apoyarse sobre una fotografía irrecusable para que se comprenda mejor y más rápidamente”.
No es una frase menor.

Explica por qué sus fotografías siguen teniendo tanta fuerza. Para Briet, la imagen no era un adorno. Era una prueba. Una forma de hacer visible lo que después contaba en sus textos.
Fotografiaba como quien escribe.
Y escribía como quien necesita que el paisaje pueda verse, medirse, comprenderse.
Por eso esta exposición no es solo una colección de imágenes hermosas. Es también una manera de entender cómo la fotografía ayudó a explicar el Pirineo, a fijarlo en la memoria y a convertirlo en patrimonio.
Placas de vidrio, cuadernos y caminos pedregosos
Para realizar esta muestra ha sido fundamental el trabajo de digitalización, geolocalización y catalogación de 1.868 placas de vidrio del fondo fotográfico de Lucien Briet, entre ellas 1.639 negativos en formato 18 x 24 centímetros.
El dato impresiona.
Pero impresiona todavía más imaginar cómo se hicieron muchas de esas fotografías.
Entre 1904 y 1911, Briet recorrió los desfiladeros del Alto Aragón acompañado por sus guías y por dos burros que transportaban, por caminos pedregosos, las frágiles placas de cristal y los cuadernos que después servirían de base para sus artículos y publicaciones.
No era una fotografía cómoda.
No era una excursión ligera.
Era exploración, documentación y escritura en marcha.
Buena parte de la obra de Briet se conserva en el Château Fort-Musée Pyrénéen de Lourdes, y esta exposición es fruto de la colaboración entre la Diputación Provincial de Huesca, el Ayuntamiento de Lourdes y el Consejo del Departamento de Altos Pirineos. El comisario de la muestra es Enrique Carbó.
El Alto Aragón como revelación
Lucien Henri César Briet nació en La Villette, París, el 2 de marzo de 1860. Fue viajero, fotógrafo, escritor y erudito. Desde joven se interesó por la historia, la geografía, la geología, la espeleología, la hidrología, la etnología y la toponimia.
Una de sus lecturas decisivas fue el Viaje a Monte Perdido, de Louis Ramond de Carbonnières.
Aquel libro abrió una senda.
Briet llegó a los Pirineos el 26 de agosto de 1889. Aconsejado por su amigo Albert Decaix, propietario de L’Optique Commerciale, había comprado un equipo fotográfico para placas de 18 x 24 centímetros. Ese mismo día tomó en Pierrefitte su primera fotografía pirenaica.
Una semana después fotografió a su guía Henri Poc en el umbral de la Brecha de Rolando.
A partir de ahí, la montaña ya no lo soltó.
Primero fue Gavarnie. Después, la mirada se desplazó hacia la vertiente sur. Y allí, en el Alto Aragón, Briet encontró algunos de los paisajes que marcarían su obra: Ordesa, Monte Perdido, Añisclo, el Ara, Vió, Las Devotas, el Entremón, Guara.
Paisajes de luz dura, piedra, agua y silencio.
Paisajes que él ayudó a contar.
Una obra que todavía guarda preguntas
La exposición también recuerda que, en el curso de la investigación, se localizaron el texto y las diapositivas de la conferencia Les défilés du Haut-Aragon, que Briet ofreció en la Société de Géographie de París el 2 de marzo de 1906. A partir de ese material se ha producido un documental que reconstruye aquella conferencia con textos e imágenes originales.
Hay algo muy sugerente en todo esto.
Briet fue muy fotografiado por la posteridad, pero sigue siendo un autor por estudiar en profundidad. Su obra literaria, sus manuscritos sobre el Alto Aragón, Bellezas del Alto Aragón y Soberbios Pirineos forman parte de un legado que todavía conserva zonas por explorar.
Como sus propios caminos.
Lucien Briet falleció en Charly-sur-Marne el 4 de agosto de 1921, a los 61 años. Dejó una obra fotográfica y literaria inmensa. Según recoge la exposición, tomó su última fotografía el 27 de octubre de 1919.
Quedó sin revelar.
Actividades pendientes
Además de la visita libre, todavía quedan actividades programadas.
La próxima actividad para familias, dirigida a niñas y niños de entre 5 y 12 años, será el sábado 18 de julio, a las 12.30 horas, con reserva de plaza.
También quedan dos visitas guiadas para público individual, sin reserva previa: el domingo 19 de julio, a las 12.30 horas, y el domingo 2 de agosto, a las 12.30 horas.
Información práctica
Exposición: El último explorador. Lucien Briet, fotógrafo
Lugar: Sala de Exposiciones de la Diputación Provincial de Huesca
Fechas: hasta el 2 de agosto de 2026
Horario: martes a viernes, de 18.00 a 21.00 horas; sábados, domingos y festivos, de 12.00 a 14.00 y de 18.00 a 21.00 horas
Entrada: gratuita
Organizan: Diputación Provincial de Huesca, Ayuntamiento de Lourdes y Consejo del Departamento de Altos Pirineos
Comisario: Enrique Carbó
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