El Abejaruco es un ave inconfundible que recuerda a muchos de los pájaros tropicales que estamos acostumbrados a ver en algunos documentales. Su coloración es de gran vistosidad y muy llamativa, con el dorso castaño-rojizo y amarillo, garganta amarilla y partes inferiores azules. Posee una fina franja negra que va desde la comisura del pico hasta los laterales de la cabeza, pasando por ambos ojos. Su pico es largo y ligeramente curvado hacia abajo. Las patas son muy cortas.

Es una especie estival que permanece en tierras africanas durante el invierno, llegando a Europa entre mediados de Abril y mediados de Mayo para abandonarla entre mediados de Agosto y finales de Septiembre. En estos pasos migratorios es frecuente ver bandos con un gran número de ejemplares, en el Somontano suelen utilizar el río Cinca como corredor al coincidir este con la ruta migratoria de norte a sur. Se distribuye prácticamente por todo Aragón, salvo alto Pirineo y zonas puntuales de Monegros y de Teruel.
En la comarca del Somontano es una especie frecuente, habiéndose localizado ejemplares reproductores en casi todos los municipios. Ocupa zonas abiertas con cultivos, matorral o arbolado disperso y sotos fluviales aunque puede encontrarse en cualquier hábitat siempre que posea taludes de arcillas u otros materiales blandos en los que poder construir su nido.
En primavera los dos ejemplares de la pareja construyen el nido en pequeños taludes de tierra blanda o incluso directamente en el suelo con tal de que tenga una pequeña inclinación. Este consiste en un largo túnel, al final del cual se encuentra la cámara de incubación o nido propiamente dicho, donde depositan los huevos y alimentan a las crías hasta que lleguen a volar. Esta cámara no la recubren con ningún tipo de material y tras la cría acaba con una capa de excrementos y restos de insectos no digeridos, procedentes de las egagrópilas. Generalmente nidifican en colonias de varios nidos, agrupando a varias parejas.

Algunas de las más numerosas del Somontano se encuentran en Ilche, Peralta de Alcofea, El Tormillo, Berbegal y otras poblaciones del sur de la comarca.
Se alimenta principalmente de insectos voladores de todo tipo – Avispas, Abejas, Libélulas, Mariposas, etc. – aunque también llegan a capturar insectos terrestres. Verlos cazar en vuelo es todo un espectáculo; unos picados vertiginosos a toda velocidad con unos giros y quiebros que suelen acabar con la captura de la presa. Se le achacan graves daños a las colmenas de los apicultores y, si bien es cierto que se alimentan de Abejas y pueden llegar a capturar muchas de ellas, no lo es tanto que acaben con todas las abejas de un colmenar.
La estrategia de las abejas ante la presencia de un bando de Abejarucos es atacarlos inicialmente para acabar todas ellas refugiadas en su colmena si tardan en abandonar la zona. Lógicamente, estas abejas dejan de trabajar ante la presencia de abejarucos. Solamente con dejar de oír su canto será suficiente para que prosigan con su trabajo.
Es una especie que ha visto reducir sus poblaciones de forma alarmante en gran parte de su área de distribución, también en el Somontano. Hace varios años se detectó la colocación de veneno para acabar con los abejarucos en las proximidades de algunos colmenares, hecho denunciado ante el juzgado por los Agentes de Protección de la Naturaleza del Gobierno de Aragón.


