
LOS TOROS
Seis toros de la ganadería de Apolinar Soriano, de Jaén, que lidió su primera corrida de la temporada. Buena presencia con pesos entre 500 y 540 kilos, salvo el tercero de 485 kgs. Quinto, manso y el sexto, inválido para lidia. El cuarto fue el mejor de la tarde. Encaste Núñez.
LOS DIESTROS
Gómez del Pilar: Pinchazo hondo y estoconazo alto en el primero. Oreja. Estocada tendida a fondo, desprendida en el cuarto. Dos orejas. Triunfador de la tarde con salida a hombros de la Plaza.
Gonzalo Caballero: Estocada tendida. Oreja. Cinco pinchazos. Palmas y pitos.
El Adoureño: Estocada media en el tercero. Silencio. Estocada atravesada, 6 pinchazos, 1 aviso en el sexto.
INCIDENCIAS: Fernando Torres, alcalde, presidió el festejo y Luis Grasa fue su asesor, ambos por primera vez. Se guardó un minuto de silencio por Ignacio Zorita que gestionó la Plaza durante 10 años. No hubo paseíllo de las Damas de Honor ni tampoco de la Banda de Música. Pablo Royo, de Osso de Cinca, debutó como alguacilillo por lesión de Nico Pérez. Tres cuartos de entrada en el festejo organizado por la empresa de Juan Luis Ruiz, por primera vez, en colaboración con Amigos de la Plaza de Toros y el Ayuntamiento, propietario del coso taurino. Por error, se inició la corrida con el segundo toro que fue devuelto a los corrales.

Gómez del Pilar salió a hombros por la puerta grande de la Plaza de Toros de Barbastro tras cortar 3 orejas a los astados jienenses de Apolinar Soriano aunque recordará, en especial, las posibilidades que le ofreció “Correrríos”, cuarto de la tarde, toro colorado de 510 kgs que le permitió el lucimiento personal; se hizo acreedor al “paraíso taurino” si es que existe. La rentabilidad de Gómez del Pilar en dos corridas seguidas en plazas aragonesas ha sido de cinco orejas entre Calatayud y Barbastro.
El diestro se acreditó en su primero “Payasito”, cuatreño castaño abrochado de cuello bajo, presto al capote, con derribo al caballo, una pica y dos pares de banderillas. Apenas recibió castigo y le recibió en tablas para lucirse, después, en tanda de derechazos con adornos, desplante, toreo con muleta a media altura con adornos acreedores de ovaciones. Pinchazo hondo y estoconazo alto. El respetable pidió la oreja y Fernando Torres la concedió para el recuerdo personal.
En el cuarto, de salida se lució con verónicas medias y rodilla en tierra ante “Correrríos” que no sufrió castigo de varas y solo dos pares de banderillas. El toro de buena embestida facilitó la labor del diestro que hizo de casi todo, rodilla en tierra, tanda de derechazos, pases de pecho y pases cambiados. Tan a gusto estaba que se descalzó para la lidia del toro de clase que humilló bien. Se metió al público en el bolsillo con desplantes y toreo al natural sin estoque antes de matar de una tendida desprendida, acreedora de dos orejas y ovaciones.

Gonzalo Caballero fue cara y cruz. Se lució en su primero “Equivocación” toro negro de 540 kilos al que recibió con tandas de capote bajo antes de recibir una puya y un buen par de banderillas. El diestro de connotaciones mediáticas llevó bien al toro en tanda de derechazos con faenas aseadas que recibieron ovaciones. La nobleza del animal, de embestida clara, permitió el lucimiento del diestro que encandiló al respetable. Al final, mató de una estocada tendida y consiguió su primera oreja de la temporada.
Peor recuerdo se llevó del quinto “Delator” toro flojo de fuerzas, el peor de la tarde, que recibió dos varas y tres pares de banderillas que le dejaron para el arrastre. Ante la posibilidad de sacarle escasa faena con la muleta, el diestro optó por sacárselo de encima con cinco pinchazos y olvidarse pronto.
El diestro francés Adoureño pisó la Plaza con el precedente de 3 orejas y rabo conseguidos en Utrillas el día anterior pero de Barbastro se marchó entre silencio, en el primero, y bronca en el último de la tarde. En el lote, “Ratatorpe”, un castaño noble de 485 kilos, al que recibió con verónicas, hubo tres intentos vanos de banderillas y dos pares altas, después de la puya. El Adoureño toreó por la izquierda, muleta derecha a media altura y sacó el provecho máximo del animal al que mató de media estocada, suficiente para conseguir “silencio” del respetable. Del sexto, un negro mulato de buena estampa, lo mejor fueron sus 530 kilos que darán más jugo gastronómico que juego en la arena. Un toro inválido que dobló dos veces al que apenas sacó faenas pese a su empeño y le dio más trabajo a la hora de matar con 1 estocada tendida, 6 pinchazos y el único aviso de la tarde. En fin, “Comadrón” se fue al infierno taurino con creces.




