La Peña Ferranca ha presentado un recurso contra la sanción acumulada de 22 partidos que ha recaído en Santiago Gilaberte, entrenador del equipo, que ha sufrido las consecuencias del pésimo arbitraje del colegiado oscense Mur Oto y de sus jueces de línea Tresaco y Escartín, en el partido jugado contra Grañén, en Primera Regional Preferente. Andrés López, presidente de la veterana entidad, José Luis Blázquez, responsable de la sección deportiva y Santiago Gilaberte, se reunieron el martes con el abogado que defenderá los intereses ferranqueros.
«Por encima del aspecto deportivo, queremos que prevalezca la imagen personal de Gilaberte porque pasa uno de los peores momentos por culpa de unos actos descritos por el colegiado en el anexo que, a nuestro juicio, son totalmente falsos», señaló López al término de la reunión. El recurso es la única posibilidad que tiene el club y el contenido del documento se basará en el reglamento de la Federación Española «vamos a intentar todo lo posible para que se reduzca la sanción y se ciña a la realidad, que es muy distinta a la que ha informado Mur Oto».
La sensación generalizada es de indignación, «estamos muy molestos por los efectos mediáticos de la sanción desorbitada porque Gilaberte no merece este trato, además vimos los hechos y es injusto que se hayan cebado de esta manera». La Directiva está dispuesta a seguir adelante hasta donde sea posible y ha puesto el asunto en manos de un abogado.
Por su parte, Gilaberte no entiende casi nada, «he estado mirando sanciones históricas en el fútbol y me han equiparado a gente que han estado a punto de matar a alguien. En definitiva, me han tratado como si fuera un criminal. No tiene ningún sentido, asumo que pude faltar al respeto al trío arbitral en algún momento pero llegar a estos extremos me parece una barbaridad. No creo que haya persona humana que lo entienda».
A la vista de los hechos, se pregunta «¿y quién sanciona a los árbitros si son los que han propiciado este ambiente?… en ningún momento saqué de quicio a los aficionados ni tampoco alenté a nada ni a nadie, todo se originó por su actuación. Vamos a ver si se demuestran los hechos porque el causante no fui yo sino otro».
Pasa un mal momento y ha dado muchas vueltas a la cabeza «demasiadas, no lo acabo de entender. Te acuestas pensando que es una pesadilla, un mal sueño, te despiertas y ahí está. Es muy desagradable y hubiera entendido una sanción de cuatro o cinco partidos pero el anexo es destructivo, él tiene la condición de la veracidad y el comité lo entiende. A los demás nos queda el recurso que a veces no sirve de nada».
La sanción desorbitada solo tiene una parte positiva, «la gente me ha dado ánimos constantes, creo que nadie se imagina el montante de llamadas, correos y visitas que he recibido, de Barbastro y de fuera, de deportistas, aficionados y gente de a pie. Nadie da crédito a lo que pasa y menos los que estuvieron en el campo, entre ellos algunos entrenadores».
El comportamiento del equipo ha sido ejemplar, «el domingo jugaron un gran partido en Almudévar, por necesidad de puntos y con rasmia. No estaba en condiciones anímicas de viajar pero los jugadores vinieron a casa después del encuentro para demostrar su apoyo incondicional». Sopesa la posibilidad de dejarlo todo, «es una situación que me supera y ahora mismo no tengo ganas de seguir porque no tengo moral ni capacidad para asumir una sesión de trabajo en estas condiciones».
De todas maneras, «les daré todo el apoyo necesario porque nos jugamos mucho». Gilaberte no recuerda si Mur Oto le había pitado en algún partido anterior, «es que no sé si tiene algo contra mí o se puso muy nervioso pero he pagado las consecuencias con creces. No sé a qué viene porque es un contraste con la felicitación del árbitro en el partido anterior en Oliver».
«No soy agresivo»
Reconoce su carácter, «de las protestas no paso y nunca he tenido comportamiento agresivo con nadie. Este chico ha cometido una barbaridad con el anexo y si tiene conciencia, sabe que se ha excedido. Lo deseable es que no vuelva a tener una actuación como ésta. Que me arbitre o no es indiferente porque ni siquiera sé cuanto seguiré en el fútbol». Opina que actuó «con cierta premeditación, sobre todo cuando redactó el anexo para dañar a unas personas. Si ese era el objetivo lo ha conseguido. Me ha hundido y espero que cambie su forma de actuar por el bien del fútbol».



