Las pequeñas historias cotidianas se escriben con personas como que -sin quererlo- se ha convertido en una muestra de honradez personificada. Tal vez no necesitaba salir en redes sociales para dejar constancia de eso y le cuesta hacerse a la idea pero ha sido inevitable. Isabel es dependienta de la panadería “Horno de leña, Julia” en plaza del Mercado, y cuando el sábado por la mañana iba a su trabajo encontró en la acera “una cartera un poco rota y aunque no le presté mucha atención la recogí, me percaté de que había bastantes billetes, 720 €, y me la traje a la panadería”.
Más tarde tomó la decisión entregársela a un policía municipal, “como no vi ninguno opté por llamar a la Guardia Civil y al final, opté por subir al cuartel al mediodía. La verdad es que me felicitaron porque no es habitual por lo que me dijeron”. Isabel no conoce a la propietaria de la cartera que formuló denuncia previa y según parece, estaba “desesperada” porque eran los recursos para gastos del mes. “No sé quién es pero estoy satisfecha y sorprendida porque no me esperaba esta repercusión social, hasta mi marido -taxista profesional- lloró de emoción pero hice lo que debía, sin más, fue algo natural y no doy más importancia porque es la primera vez que me pasa”.

