Hoy hablaremos del significado del nombre del Pub Melomanía
Esta palabra procede de la lengua griega y significa pasión, locura por la música. Quienes hemos frecuentado este lugar sabemos el buen gusto que solía tener el dueño para poner una buena música, haciendo honor al nombre del pub.
Respecto a su conexión con la mitología grecolatina, hablaremos de Orfeo (en griego Ὀρφεύς). Según una creencia bastante difundida, sería hijo de Apolo, dios de la Música, y de una de las musas de su cortejo, llamada Calíope («La de bella voz»), protectora de la poesía épica y la elocuencia. Así pues, el don de la música y el canto le venían de natural. Según los relatos, cuando tocaba su lira, las fieras se calmaban, y los hombres se reunían para oírlo y hacer descansar sus almas. Así enamoró a la bella Eurídice, con la que se casó, mas al poco tiempo la joven murió de una picadura de una serpiente venenosa, y el pobre Orfeo se sumió en la pena y la tristeza. Tal era su desesperación, que bajó al inframundo (catábasis) a intentar rescatar a Eurídice (algo impensable para un humano vivo, pues a este lugar solo iban las personas muertas), y en primer lugar logró dormir con su música al terrible Cerbero, el perro guardián de tres cabezas. A continuación tan bien cantó, que hasta los condenados a castigos eternos pararon un momento a escucharlo, e incluso logró persuadir a los dioses del infierno (Hades y Perséfone) para que su amada Eurídice volviese al reino de los vivos. Mas le impusieron una condición: Que nunca debía volver la cabeza para ver si aquella estaba detrás siguiendo sus pasos. Así lo juró. Ambos iban recorriendo las empinadas cuestas del mundo subterráneo, y cuando ya se divisaba la luz del sol, Orfeo, olvidando su juramento y dudando de la palabra divina, se giró, y en ese instante su amada desapareció y se desvaneció por segunda vez en el mundo de los muertos con un terrible grito. El amante, desesperado, en vano intentó agarrarla varias veces, cuando se dio cuenta de su fatal error.
Orfeo era de origen tracio; en su honor se desarrollaron los misterios órficos, basados en rituales iniciáticos en la Antigua Grecia, de los cuales no hay mucha información, o sus fuentes no son conocidas, como indica su propio nombre.
En su honor también nos ha quedado la palabra orfeón (del Francés orphéon): «Agrupación de cantantes en coro, sin instrumentos que los acompañen».
Respecto a la palabra griega para música, en nuestras lenguas tenemos otras derivadas como melómano / -a (Amante de la música, especialmente clásica), melodía, melódico / -a, melodioso / -a, melodista, melodrama, melodramático / -a…
De la segunda palabra griega (manía) tenemos unas cuantas derivadas más como megalomanía, ninfomanía o erotomanía, mitomanía, piromanía, dipsomanía (Gusto por beber), oniomanía (Gusto por comprar compulsivamente), onicomanía (Gusto por comerse las uñas), cleptomanía (Gusto por robar), bibliomanía (Pasión por los libros y manía de adquirirlos)…

