
La Feria de la Candelera de Barbastro reunió a miles de personas de muchas localidades altoaragonesas y en algunos casos sirvió de encuentro para barbastrenses de la diáspora. El buen tiempo rubricó la jornada que el cineasta Eugenio Monesma definió como “una Candelera de cine” en la que participaron feriantes distribuidos entre 324 puestos por diferentes sectores. El reparto de 7000 candelas y 3500 caretas bendecidas por Antonio Abadías, párroco de la Asunción, a cargo del grupo Tradiciones estuvo entre los momentos entrañables de la jornada matinal en una de las ferias más antiguas en Aragón que se celebra desde el año 1513 y conserva la esencia propia de una jornada con ambiente festivo.
El itinerario se extendió desde Plaza Aragón, Coso, General Ricardos, San Ramón, Corona de Aragón, Avenida de los Pirineos, puente del Amparo, plazas del Mercado, Diputación y del Sol. El buen tiempo fue un aliciente añadido y las calles se convirtieron en “riadas de gente” con mayor incidencia entre 10 a 13 horas, aunque el ambiente continuó hasta que los feriantes recogieron sus puestos cerca de los ocho de la tarde.

La jornada festiva atrajo, también, a políticos del PSOE, Partido Popular, Ciudadanos y Partido Aragonés con cargos de responsabilidad en el Parlamento, Cortes de Aragón, Diputación Provincial y ayuntamientos que aprovecharon para disfrutar del ambiente en “clave política”. El alcalde de Barbastro y el presidente de la Comarca lo hicieron como anfitriones y “feriaron” para cumplir la tradición en La Candelera. Los estudiantes se prodigaron en la venta de “productos caseros” para conseguir recursos destinados a viajes fin de curso.
Los establecimientos comerciales, zapaterías en especial, aprovecharon para “ofertas a la baja” casi increíbles con zapatos desde 5 €, entre otros, y los efectos se notaron con gran afluencia de público durante la jornada que fue “muy rentable” según manifestaron algunos. La presencia de la familia Vilas, de Graus, es habitual desde hace cuatro generaciones y tampoco faltaron a la cita porque la feria tiene consideración de “acontecimiento familiar”.

Ramón Agraz está entre los artesanos más antiguos porque asiste desde hace tres décadas, “ha cambiado mucho pero lo esencial es que se mantiene la fidelidad del público, ahora vienen más y la jornada es rentable”. Joaquin Fumanal vivió la feria desde fuera porque se jubiló del oficio de cestería, “hace 66 años que vengo y ha cambiado para mejorar mucho. Antes se terminaba al mediodía, ahora la animación es constante hasta media tarde. Esta feria es la mejor de todas las que conozco”.
El presidente de la Asociación de Empresarios de Barbastro, José Antonio Pérez, realizaba un satisfactorio balance por parte del sector comercial. «Ha habido bastante gente, pero con circulación fluida, con lo cual es positivo porque los clientes pueden ver y comprar mas tranquilamente. En resumen buen dia de ventas en tiendas y hostelería. Satisfechos y agradecidos al buen tiempo, también».

Manuel Rodríguez, presidente de la Cámara de Comercio e Industria, tiene la costumbre de “perderse” para disfrutar “las esencias propias de una feria tradicional. Me gusta verla con los nietos porque les explico tradiciones, costumbres y antigüedad de La Candelera. Al mismo tiempo, es el día apropiado para encontrarte con mucha gente”.”.

Eugenio Monesma disfrutó entre el ambiente, “menuda feria ha salido con sol y buen tiempo. Si La Candelera plora, el invierno está fora y si no plora, ni dentro ni fuera, es dicho popular que no falla. Es una Candelera de cine porque aglutina gente de la montaña y del llano. Cada año va a más porque es un día de fiesta”. Juanfer Briones, comerciante, “feria atractiva y rentable entre las mejores de los últimos años”. Gráficas Editores aportó el ambiente propio de una empresa que lleva cinco años en el sector “con buenos resultados” y vendió libros de nueve autores locales.
El alcalde Antonio Cosculluela destacó “la esencia tradicional de una feria con mayúsculas que está entre las referencias más antiguas en Aragón y además de la parte comercial, que es importante, está la fidelidad de muchos feriantes en diferentes sectores. La Candelera es, también, lugar de reencuentro para vecinos de toda la comarca, la gente participa y disfruta. Más de cinco siglos pesan mucho y este año ha habido feriantes que se quedaron sin espacio”. Jaime Facerías, presidente de la Comarca de Somontano, valoró “la presencia de gente que ha venido desde lejos para disfrutar del ambiente propio de una feria muy consolidada”.



