«Estoy fenomenal y fuerte, no he venido aquí a sufrir, sino a disfrutar como un loco de estos paisajes indescriptibles»… en estos términos cuenta Paco Jordán su participación en el 27 Maratón des Sables que se disputa desde el 6 al 16 de abril, en seis etapas de 20 a 80 kilómetros cada una, distribuidas entre 240 kms de dunas por el desierto del Sáhara.
El barbastrense es el único aragonés entre 900 corredores de 50 países y está entre los 40 españoles participantes.
En las informaciones diarias que facilita «desde las arenas calentitas del Sáhara» con temperaturas de 34º a 46º, señala que en la primera etapa salió «a trotar con prudencia, para aclimatarme y conocer el terreno».
Jordán señaló que «hace más calor de lo que pensaba y el terreno tiene más arena de la que imaginaba pero he terminado bien, músculos excelentes, leves problemas digestivos y pollo con macarrones en la primera comida».
Buen humor, saludos a la familia, y una petición «que os toméis una cerveza fresca a mi salud». La aclimatación al calor ha sido «constante y buena».
El barbastrense lleva un ritmo prudente, regula las fuerzas y se ha aclimatado bien a la carrera. «Al final cansado, pero mejor que ayer. Solo he comido un bocata de jamón y arena. Hace mucho viento y no se puede cocinar a gusto. Tengo hambre. La mochila de salida pesaba 9 kilos además de 1’5 litros de agua», resumen de la segunda etapa, de 38’5 km.
«Hoy me he dado el gusto de apretar y en menos de cinco horas he realizado el recorrido. He bajado dunas gritando y saltando como un niño. Fantástico. Estoy fenomenal y fuerte. He comido arroz a la provenzale», al final de la tercera etapa, de 35 km. «El desierto es la leche, precioso, inhóspito, los paisajes son de alucinar, dunas inmensas», explica el «ornitorrinco», apelativo de proximidad que le define en su blog personal.
Paco se acerca a la meta con una media de regularidad muy buena, aunque los efectos del cansancio acumulado se notan «no tengo miedo, estoy preparado. A comer como un cosaco y a salir con calma y gestión de las fuerzas». En el anecdotario, «un inglés corre con la tabla de planchar y la plancha adosadas a la mochila, comparto haima con argentinos, colombianos, un sevillano y tres catalanes».
En su equipo lleva todo lo necesario, a cuestas, comida, saco, hornillo, frontal, vaselina… «solo me dan agua». En el frontal de la mochila sus señas de identidad, C.A. Barbastro, escudo de la ciudad, pilas, referencias familiares.
Javi Subías, buen amigo y compañero de fatigas, le sigue a diario desde casa y transmite buenas sensaciones, «este Paco está hecho una máquina». Lo dice por experiencia porque Javi participó en el año 2008 y fue el séptimo español mejor clasificado, en el puesto 54 entre 747 supervivientes, en seis etapas que recorrió en 29 h. 30′ 15″.
En el aeropuerto de Madrid se despidieron «hasta la semana que viene después de pasar unos días de vacaciones en el desierto». De momento, hasta el jueves, «todo va bien» en esta carrera de supervivencia que se ha convertido en reto deportivo y «aventura vital». Paco la ha afrontado con una preparación física excelente después de 100 km.diarios de entrenamiento durante cuatro meses. El domingo se relajará antes del regreso a España, el día 16 de abril.




