
Los 70 niños ucranianos, en edades entre 7 a 13 años, ya disfrutan de la estancia de vacaciones “en paz” y ambiente muy distinto al cotidiano de su país gracias a la Asociación de Asistencia a la Infancia y las familias de acogida aragonesas, entre ellas de Huesca, con las que vivirán las próximas navidades hasta el 16 de enero de 2017. En la expedición han venido 13 niños nuevos, por primera vez y el sábado se reunieron en una comida con visita y regalos de Papá Noel para conocer las costumbres, según informa Eduardo Puente, presidente del colectivo aragonés que ha distribuido a los niños entre familias de Huesca (45%), Zaragoza (45%) y Teruel (10%).
En el censo de casi 900 socios hay 140 familias aragonesas de acogida y aumenta el número de niños adoptados, “la mayoría repiten con familias, cerca del 99% y los que ya han pasado la edad siguen en contacto y en muchos casos vienen como monitores durante la estancia”. La Asociación hace todo lo posible porque estén felices y a diferencia de las vacaciones de verano, las actividades previstas se centran en “estar con las familias para disfrutar al máximo del ambiente propio de Navidad. La mayoría se olvidan de su vida habitual durante la estancia entre familias y hasta el último día no piensan en el regreso para reintegrarse a la realidad”.

Puente acumula experiencia de directivo y presidente de la Asociación en los últimos ocho años y conoce bien la situación de niños y familias por sus viajes a Ucrania donde ha visitado orfanatos y viviendas sabe de “situaciones límites que describen la precariedad de familias desestabilizadas. Este año traemos niños de 12 y 13 años, por primera vez, porque hemos visto situaciones apremiantes”.
Al respecto indica que “cada vez que vamos a Ucrania buscamos a los niños con más necesidades de estabilidad entre las familias aragonesas. Algunas situaciones son dramáticas, entre ellas visitamos una casa donde era patético ver como estaban los niños, sin comida ni calefacción, en realidad sin nada. Las traductoras se salieron a la calle para llorar de rabia. La verdad es que acogemos a niños con necesidades tremendas”.

Recuerda situaciones de extrema necesidad, “una de ellas afectaba a la familia y niñas que vivían en wáteres públicos de la localidad que no tienen nada que ver con los de España”. Se refiere también a las necesidades que afectan “a muchas familias con perfiles de padres alcohólicos, en la cárcel e incluso madres dedicadas a la prostitución porque no tienen recursos para comer”.
El gobierno ucraniano facilita las cosas, “en veinte años que llevamos con este programa cada vez renovamos acuerdos con el departamento de menores de la región de Kiev. Las condiciones se repiten porque han visto la trayectoria y como gestionamos las estancias. En cada viaje visitamos los orfanatos aunque se cierran con más frecuencia de la deseable porque el elevado número de niños en orfanatos es uno de los puntos negativos de Ucrania para entrar en la Comunidad Económica Europea. El gobierno cierra orfanatos grandes y ha puesto de moda otros de tipo familiar con diez niños en casas, a cambio de pagar unas ayudas. En realidad son orfanatos encubiertos porque los tienen como un trabajo y no como familia”.

La Asociación de Asistencia contribuye con recursos propios a cubrir algunas necesidades en los orfanatos, “de uno de ellos vienen varios niños por primera vez y hemos dado una pequeña ayuda económica a una de las jóvenes que tiene 22 años y ha venido muchas veces a España para que les de clases de castellano”. Hasta ahora no tiene “ninguna subvención de instituciones públicas, el Gobierno de Aragón nos facilita la posibilidad de sacar los programas adelante”.



