Cuando sientas que el tiempo se te escapa de las manos PARA.
Cuando tengas la sensación de que cada día es un listado interminable de tareas por hacer, DESACELERA.
Si sientes que la vida te ahoga o que tu cuerpo te grita a través de tu ansiedad, SILENCIA TU MENTE, ella es la causante de que no sientas fluidez ni ligereza en tu día a día.
Mientras el «debo» o el «tengo que hacer» dirijan tus pensamientos, la falta de tiempo dominará tu vida»,sencillamente porque estás en el hacer.
Cuando empiezas a cuestionar cada «tengo que» y empiezas a darte permiso para sentir lo que realmente quieres, se produce un cambio abismal.
Deja de gastar tu energía en listas inmensas de tareas, abandona el hábito de autoexigirte hasta el agotamiento, de culpabilizarte por no llegar a todo…Tal vez seas de los que procrastinas y luego te atormentan los remordimientos por no hacer aquello que debes.
Deja de pensar en lo que tienes que hacer y, aquello que sea prioritario, hazlo. Después busca tareas que te hagan sentir bien, con las que disfrutes. Si no se te ocurre ninguna, piensa en aquello que te hacia feliz de niño, seguramente sea similar a lo que te gusta ahora pero lo has olvidado o, simplemente, no te lo permites. Tal vez te guste pintar, ir en bici, dibujar, nadar… Sea lo que sea para y hazlo porque quieres, porque te lo mereces, porque el tiempo para ti es tiempo del que se benefician todos ya que te aporta bienestar, felicidad, equilibrio.
Despójate de todos los «tengo que» que te impiden disfrutar y empieza a llenar tus días de la ilusión que aportan los «quiero».
Corre hacia tu niño, aquel que veía los charcos como oportunidades y no como obstáculos. Verás como a medida que te das permiso para parar y disfrutar, comienza a alargarse el tiempo. ¿Por qué ocurre esto? Porque DISFRUTAS y al disfrutar estás en el SER, vives el momento presente como cuando eras pequeño, conectas con aquel estado de consciencia en el que las horas parecían días y los días semanas. Y como por arte de magia, compruebas cómo la comunicación con tu hijo fluye más que nunca y vuestra relación mejora porque tal y como te relacionas con tu niño interior, te relacionas con tu hijo. Maravilloso ¿verdad?



