Numerosas personas salieron a la calle ayer en Barbastro en una nueva muestra de indignación y rabia por la trágica muerte del agente de la guardia civil José Antonio Pérez el pasado viernes. La convocatoria anónima corrió por los teléfonos móviles a través del whatsapp y reunió a aproximadamente medio millar de personas, que se concentraron en la plaza del Mercado para luego dirigirse al Ayuntamiento pidiendo justicia y la reforma de la ley del menor.
Aunque la concentración, que luego derivó en manifestación no estaba autorizada, se desarrolló sin incidentes.
Una de las participantes, María Jesús Sancho, acudió con una pancarta en la que se pedía “justicia y la expulsión de los asesinos”. Ella se erigió en portavoz de la masa y sus proclamas solicitando la reforma de la ley del menor fueron secundadas por aplausos. “Queremos que a estos asesinos, aunque sean menores de edad, los lleven a un reformatorio y no estén en su casa a las anchas. No hablamos de gitanos, moros o payos. Estamos hablando de unos adolescentes que han causado un asesinato y han salido inmunes. Es injusto y queremos justicia”, aseguró.Hubo un minuto de silencio y un sentido aplauso. Pero cuando parecía que la concentración ya había terminado, de forma espontánea se propuso acudir hasta el Ayuntamiento para seguir clamando por la reforma de la ley del menor.

También hubo críticas para la clase políticay al sistema judicial. Y apoyo al colectivo gitano que lleva toda la vida en Barbastro y han convivido en armonía.Por otro lado, hubo voces críticas que lamentaban que esta convocatoria no hubiera sido secundada por más vecinos.
La manifestación transcurrió entre gritos de «justicia, justicia», que siguieron en la plaza de la Constitución frente al Ayuntamiento. La pancarta se postró ante la puerta de la Casa Consistorial. Tras algo más de media hora de protesta, la manifestación se disolvió. María Jesús Sancho fue a colocar la
pancarta en el tramo carretero donde el agente perdió la vida.




