Nos movemos en una espiral de actos violentos. El lema latino nos sirve para comentar, sin ser demasiado exhaustivos, los diferentes casos de violencia (sexual, física, verbal…) que vemos prácticamente a diario en cualquier ámbito de nuestra vida.
En el mundo de la política:
Vemos y oímos insultos, descalificaciones, propagación de bulos y mentiras entre unos partidos y la oposición.
Leyes y actuaciones en contra de determinados colectivos y personas vulnerables.
Ataque a la soberanía de un país mediante una declaración de guerra, lo que provoca destrucción, miseria y hambre, enfermedades, cientos de muertos y heridos, y personas que deben huir de sus lugares de origen.
Asalto de la sede de una alta institución política de un país por parte de grupos de exaltados.
También en algunos países hemos visto a sus representantes políticos dándose tortazos.
En el deporte:
Gritos racistas contra ciertos jugadores de color.
Insultos al colegiado / -a, a deportistas del equipo contrario y cánticos ofensivos entre aficiones con una mayor rivalidad.
Lanzamiento de bengalas y otros objetos al campo.
Peleas e insultos entre padres de equipos de menores de edad con mal ejemplo para sus vástagos.
Quedada de aficionados ultras para pelearse a base de bien.
Destrozo de baños, asientos, papeleras…en bares y terrazas, el propio estadio, parques…
Autobuses del equipo rival (y hasta vehículos particulares) apedreados, cuando abandonan el campo tras un partido.
En el ámbito sanitario:
Agresiones e insultos para con los profesionales de la medicina por parte de gente que no acepta un diagnóstico médico, necesita urgentemente algún tipo de medicamento para superar alguna crisis causada por las drogas, no tener paciencia para respetar los tiempos (ya sabemos que la sanidad pública está muy saturada)…
Mala alimentación y maltrato físico o psicológico a personas en residencias de la 3ª edad que no pueden valerse por sí mismas.
En el ámbito escolar:
Agresiones verbales (y en ocasiones físicas) a profesionales de la educación, tanto de menores de edad como de sus progenitores, por no cumplir la normativa del centro, aceptar una nota…
Acoso al alumno más débil y vulnerable (por parte de menores), y de pederastia y abusos sexuales (por parte de personas mayores), que puede llevar a generar traumas severos y hasta el suicidio de la persona que lo sufre.
Gritos, insultos y palizas a menores en guarderías y comedores escolares.
En las manifestaciones y otros actos:
Agresiones a quienes piensan, ven, votan… de otra manera.
Destrozo de mobiliario urbano, escaparates y lunas; quema de vehículos y motos; saqueo de tiendas y comercios…
Insultos y agresiones hacia los cuerpos y fuerzas de seguridad por parte de gente armada con barras, o con el lanzamiento de adoquines, cócteles molotov, vallas…
En el día a día:
Casos de violaciones y abusos sexuales contra una mujer que no desea sexo, incluso anulando con drogas su voluntad.
Control de los dispositivos electrónicos de la pareja por supuestos celos, y censura a la hora de vestir o elegir amistades la mujer.
Violencia (vicaria) de los padres para con sus hijos y su pareja o ex pareja, y que en no pocas ocasiones acaba en el asesinato de los primeros para causar más daño a la madre, o en el de la segunda, que tal vez no puso (o no se atrevió a poner) una denuncia por malos tratos, o no implementó su sistema de protección o ésta llegó por desgracia demasiado tarde, y en bastantes casos, por no aceptar el hombre que ella haya rehecho su vida.
Allanamiento y usurpación de moradas (los famosos okupas, que en muchas ocasiones hacen uso de la violencia para conseguirlo).
Robos, asaltos, atracos en cualquier circunstancia y situación también mediante la violencia.
Violencia contra animales domésticos o callejeros (abandono, torturas y palizas…).
Como puede verse, el abanico es amplio, y seguro que pueden sumar muchos más casos.



1 comentario
Hay veces que, si quieres vivir tranquila, tienes que cerrar los ojos y pensar que todo lo que está pasando es un sueño, pero luego cuando los abres, ves que es la cruda realidad, y muchas veces te sientes impotente porque no puedes hacer nada para remediarlo.