En el IES Martínez Vargas estamos viviendo un verano anticipado en las aulas.
Es cierto que hace calor en todas partes, pero no en todas partes hay veintitantos adolescentes sentados sudando en aulas sin ventilación porque abrir la ventana es quemarse al sol. Según establece la Normativa de Salud Laboral: El Real Decreto 486/1997 establece que la temperatura en los locales con trabajos sedentarios debe estar entre 17 ºC y 27 ºC . Nuestras aulas superan estas semanas los 29 grados y en muchas de ellas se superan los 30 grados.
Es verdad que hace calor en todas partes, pero en estas aulas nuestros y nuestras jóvenes están 6 horas acumulando tensión. Algunas investigaciones internacionales muestran de forma consistente que la exposición a altas temperaturas en las aulas reduce la atención, la memoria de trabajo y el rendimiento académico, además de aumentar la fatiga, la irritabilidad y las dificultades de autorregulación emocional del alumnado, esto se agrava con dificultades para conciliar el sueño. Situaciones que está sufriendo todo el alumnado, con mayor impacto en el alumnado con necesidades específicas, así como en los estudiantes con problemas de salud previos.
Es difícil apostar por el cuidado y el bienestar emocional del alumnado que preconiza la normativa, en estas condiciones.
Nuestro alumnado (e hijos) son personas que se merecen un trato respetuoso y no ser vistos como mobiliario que ni sufre ni padece en estas condiciones.
Tenemos un patio con una pequeña zona sombreada y una cubierta de hojalata que no cubre las pistas polideportivas, aumentando más si cabe la temperatura mientras se practica actividad físico -deportiva y en la que por supuesto no puede caber todo el alumnado. Así nuestro alumnado descansa del calor de las aulas al sol con temperaturas exageradas.
Y cuando el aula es el patio, el ejercicio es un tormento.
Con temperaturas superiores a los 30 ºC, llevamos ya más de una semana. Hoy, desgraciadamente, a un monitor del taller de robótica se lo ha llevado la ambulancia por un golpe de calor en las aulas/taller de FP. Y es que el calor y estas condiciones extremas y continuas no solo las sufrimos todo el personal docente, los del centro y los ponentes que acuden a nuestro centro a dar charlas y talleres con el alumnado, sino también el personal no docente (conserjes, personal de limpieza y de administración).
En definitiva es un problema que afecta a toda a la comunidad educativa y que, sin duda, preocupa a las familias de nuestro alumnado.
Nuestro profesorado acompaña pero, ¿hay que esperar lipotimias y desmayos para reaccionar?
¿Qué podemos hacer? ¿Qué pueden hacer las familias? ¿Y la administración?



4 comentarios
Otra opción es tener una súper instalación de aire acondicionado, meterlo a tope en verano y abrir las ventanas para no pasar frío . Como en la oficina delegada de la DGA de Barbastro.
Buenos días. Estoy completamente de acuerdo con las peticiones que se exponen. Es lamentable que, tras años de temperaturas cada vez más elevadas, ninguna administración, autonómica o central, haya tomado medidas eficientes en este asunto. Como otras veces, se pasan la pelota unas a otras . Y, como otras veces, tendrá que ocurrir una desgracia para que se haga algo.
Se podrían recoger dinero para comprar cajas Split y ventiladores. Se podría comprar cada año unas pocas de cajas Split y así poco a poco ir acondicionando el centro. Es una pena pero lo primero es que tanto el alumnado como los trabajadores del puedan trabajar en condiciones. Esa es mi propuesta
Otra opción sería correr el calendario escolar. Comenzar el curso en Agosto (mediados) y terminarlo en Mayo (final).