Intriga, detectives, conspiraciones, instintos bajos y reprochables son los ingredientes básicos de la novela “Científicos locos” (Círculo Rojo) escrita por el autor barbastrense Miguel Ángel Salinas que ha publicado ocho obras anteriores con el mismo sello editorial. En su opinión, “es una novela de ambición, de deseo, de inteligencia y de torpeza”.
La valoración literaria de Editorial Círculo Rojo destaca aspectos concretos, “el humor corrosivo que no se limita a hacer reír sino que construye un retrato crítico de ciertos sectores de la sociedad, prosa ágil, descripciones certeras que oscilan entre la exageración y la precisión quirúrgica, diálogos fluidos y bien construidos para reflejar la personalidad de cada personaje sin necesidad de largas explicaciones”.
Salinas habla del contenido con buen humor, “muy recomendable a cualquier hora del día y en cualquier estado de ánimo. Aburrirse no se van a aburrir. Se lo garantizo”. Tal vez a nadie se le hubiera ocurrido escribir una novela negra estructurada en personajes como Tomás Alba, María Curie, Arquímedes, Sofía Kovalevskaya (empleados de banco). Achís, Copérnico, Newton, Tesla, Kurchatovio (investigadores).
Fleming y Freud (psiquiátrico). Heisemberg, Lawson, Darwin, Compton y Plank (mafiosos). Sagan y Asimov (periodistas). Avogadro, Cuin, Macuin y Descartes para completar la trama. Cada uno de ellos, nada tiene que ver con lo que representan. El resultado final, “Científicos locos”.
“Vengo del sector de Ciencias, soy químico y este libro lo escribí hace un par de años, pero he retomado todo el proceso editorial. Hace mucho que me apetecía dotar a los químicos y científicos de una personalidad determinada que no es la suya para una trama de novela negra en la que se respetan los nombres originales” explica el autor.
En esta línea, “Heisemberg es mafioso sin escrúpulos, Asimov es periodista y Copérnico, detective, por citar algunos protagonistas de la novela, donde hay malos y buenos propios de una trama de corrupción. Es una historia contada en 32 capítulos cortos y una segunda parte con trece. Ha sido posible gracias a la existencia de la comunidad científica”.
Explica que “Tomás Alba es un oficinista anodino y aburrido, empleado de banca, a quien se le ocurre como sacar usufructo de su posición. María Curie es compañera suya y en la novela, es una mujer de muy buen ver, de la cual se enamora. Al paso de las 200 páginas confluyen las historias, propias de mil fregados”.
En opinión de Salinas, “si lo que buscan es la típica novela negra de intriga para pasar el rato y no tener que pensar más allá, se equivocan de libro. La lectura les abrirá las puertas sobre ciertos temas muy bien guardados en sus memorias y les iluminará sobre otros, puede que más livianos”. En suma, su última novela es una propuesta atractiva para quienes buscan una historia entretenida.


