La posibilidad de escribir 50 relatos cortos en 162 páginas es viable para el barbastrense Miguel Ángel Salinas, autor de la novela “Los pedacitos de un niño entre las sábanas revueltas” (Círculo Rojo). El hilo conductor es un niño de 6 años y reconoce que “ponerse en ese pellejo me ha obligado a retrotraerme desde más allá del infinito. Si no recuerdo tan apenas lo que hice, pensé y razoné la semana pasada, se imaginarán que para llevar mi mente mucho más atrás fui de la mano de mi inseparable compañera y aliada, la imaginación”.
Familia, colegio, vida en casa, recetas de la abuela, sueños en los charcos, frío en la calle, niños, hermanos, cromos y canicas, bolis de cuatro colores, dibujos y plastilina, caprichos, enfado de los padres, salidas al campo, un cuento, el amante de su madre, pies de plomo…Resumen los contenidos “más o menos, autobiográficos, en realidad son narraciones agridulces colmadas de ironía, gran parte de ellas extraídas de experiencias personales de mi niñez, llevadas a la fantasía. He tirado de licencia literaria” explica.
La lectura es asequible “para todos los públicos, la gente que me conozca reconocerá fragmentos identificativos de mi vida y la familia, por supuesto, ya que hay muchos guiños y situaciones. Al igual que me pasó con las siete novelas anteriores, publicadas, todo comenzó con un relato escrito hace cuatro o cinco años y me enganchó para seguir. Es muy diferente al estilo de novela negra que me caracteriza”.
En realidad, nada que ver por contraste de contenidos con el anterior “Las vírgenes de San Román” donde narra de qué modo dos prostitutas y sus hijas de diez años consiguen escapar de las garras del proxeneta con la ayuda de un veterano trabajador. “Aquella historia era truculenta alrededor de la prostitución. En cambio, esta novela es como ir a Walt Disney, solo faltan Campanilla y Peter Pan” señala en clave de buen humor.
Este cambio de escenarios y situaciones denotan la fértil imaginación del autor barbastrense mostrada desde que publicó una muestra heterogénea de relatos y cuentos en su primera novela. En general, los personajes de Miguel Ángel Salinas son tan dispares como Pablo Whikoski, un alcohólico hiperbólico de esperpéntica rutina, el detective Pancracio y la novela de barrio “Colle, pollo, corre” por citar algunas.
“Esta es distinta por completo, tal vez son relatos interesantes para los padres porque los niños son reveladores por lo que piensan y nos sorprenderían. No ha sido fácil escribirlo porque no tengo hijos, por lo tanto, he tirado de imaginación y recuerdos. Asumo que me pueden achacar que no sé lo que es un niño, pero, veces la novela es didáctica y otras, divertida”.
En el contexto, “para nada se diría que es Barbastro, lo puede leer una persona de Gijón o de Las Palmas de Gran Canaria, por decir algo, y se pueden identificar con lo que digo”. Hasta ahora, está “satisfecho” por la aceptación que han tenido sus siete novelas anteriores, “mis ventas son anecdóticas, escribo porque me divierto y me gusta”.
Relato corto de Miguel Angel Salinas: El niño que corre para no hacerse mayor


